ISLA FRIENDSHIP, CONEXIÓN OVNI, - Libro Completo - páginas 91- 100

22.07.2014 21:25

ISLA FRIENDSHIP, CONEXIÓN OVNI, - páginas 91- 100

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Ahora pasemos a lo nuestro. Una de las razones por la cual hay tantos malos entendidos 
en estos temas, se debe a que muchas veces usamos y repetimos términos que no para 
todas las personas significan lo mismo. Para que a nosotros no nos ocurra lo mismo, 
precisemos algunas cosas, como por ejemplo: 
¿Quiénes son los ángeles? 
Parece que cada persona tiene su propia idea al respecto. Están desde los ángeles 
chiquitos, cachetones, regordetes y con el culito al aire, que se muestran en los cuadros 
renacentistas, hasta los ángeles lampiños y musculosos, de metro noventa y tanto, 
conque sueñan muchas solteronas beatas y necesitadas, y no pocas casadas pero mal 
atendidas.. 
Por eso, cuando alguien me pregunta por ángeles, no sé exactamente a quienes se 
están refiriendo. 
También existe la definición religiosa, que enseña que se trataba de entidades espirituales 
que cuando tienen que ministrar entre nosotros, Dios los provee de un cuerpo. 
Pero cuando Friendship habla de ángeles, se refiere a esos seres superiores que ayudan a 
cumplir los designios divinos. Eso no significa que anden luciendo las nalgas o que tengan 
hermosas alas emplumadas. Pero si tienen cuerpos, similares pero superiores a los nuestros 
y realizan los milagros que Dios ordena. ¿Cómo? Usando la ciencia y la tecnología, que 
dominan a cabalidad, las que no hay que olvidar, fueron creadas por Dios. 
Estos señores necesitan movilizarse, y entre otras cosas, usan las naves que 
probablemente tengan un nombre para ellos, pero que nosotros hemos bautizado como 
vimanas, platillos voladores, ovnis o ufos, todo dependiendo de la nacionalidad y el 
idioma de quien los ve, causando con esto gran desazón entre los que tratamos de 
explicar el entuerto. 
Hasta ahora y debido a la ignorancia humana, siempre se ha tratado de poner a la 
ciencia y a la religión como enemigos irreconciliables, siendo que, tal como nos daremos 
cuenta en un futuro no muy lejano, terminan siendo una misma cosa. 
Esos ángeles fueron los que destruyeron Sodoma y Gomorra, no solo por que a sus 
habitantes se les quemaba el arroz, sino porque tuvieron que irse apresurada y 
repentinamente, y no podían dejar allí su deposito de combustible nuclear, así es que lo 
quemaron, junto con los sodomitas y su arroz. Esto sin duda produjo malestar en la 
comunidad gay de esos días. 
Jacob los pilló subiendo y bajando de la nave (Gen.28:12), Gedeon los vio cara a cara e 
incluso le ayudaron a cocinar (Jueces 6:22), Dios tuvo que parar a uno de ellos que 
debido a su excesivo entusiasmo, estuvo a punto de destruir Jerusalén (2 Samuel.24:16), 
Etc., etc. Eso fue entre los judíos en diferentes épocas. 
Entre los hindúes, tal como aparece en el Ramayama, incluso pelean guerras con sus 
vimanas. Ustedes los encontrarán en todas las culturas. 
Como pueden ver estos seres, aunque son superiores a nosotros, no son perfectos y por lo 
tanto tienen sus caídas. 
La principal de estas ocurrió hace millones de años, cuando un tercio de ellos se reveló 
contra su Hacedor. No les fue muy bien. 
Otra de esas caídas está explicada en el Libro de Enoc, documento que debiera de 
formar parte de la Biblia, ya que quien lo escribió fue el papá de Matusalén. 
En esa ocasión (apenas citada en Génesis 6), ángeles que orbitaban la tierra algo 
aburridos, se tentaron. 
Bueno, yo me figuro que debe de haber sido algo así como tener un departamento en 
un quinto piso frente a la playa de Reñaca y en Febrero. De tanto mirar para abajo no
 

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aguantaron más. Eran ángeles, pero no de fierro: bajaron y se mezclaron con las hijas de 
los hombres. 
En el fondo estos seres son humanos, es decir comparten nuestro ADN, y por lo tanto hubo 
descendencia. 
La genética es una ciencia muy traicionera y el hecho de mezclar a uno grande con otro 
chico no significa que va a salir uno mediano. En este caso y tal como Dios lo sabía, y por 
lo tanto lo había prohibido, el resultado fue fatal. 
Aparecieron los gigantes, la mayoría de tamaño descomunal y moralmente perversos, 
aunque por uno de esos caprichos de la genética, hubo también algunos pocos 
descendientes que sin ser demasiado grandes, mantuvieron las cualidades positivas de 
sus progenitores. 
Esa es la semilla que Friendship busca en estos días, pues tienen otros conocimientos en su 
memoria genética y por lo tanto es más fácil enseñarles. 
De los primeros, los gigantes-gigantes, ya no queda nada pues Dios mandó exterminarlos 
con el Diluvio. 
Algunos pocos que se salvaron llegaron navegando hasta América y en 1605 los 
conquistadores españoles encontraron algunos de sus huesos. Así lo narra el R.P. José de 
Arriaga en su libro "La Extirpación de la Idolatría en el Pirú", publicado en 1621: "....y 
también las casas de los Huari, que fueron los primeros habitantes de aquellas tierras, 
diciendo que fueron gigantes y es cierto que en algunas partes lo fueron, porque se han 
hallado huesos de tan increíble tamaño, que el que no lo ve ni lo palpa con la mano, no 
lo creerá, porque siendo la proporción de los huesos, debieron ser seis veces más grandes 
que los hombres actuales; desaparecieron de esta tierra por sus enfermedades y por sus 
vicios amorosos, etc." 
Posteriormente, en 1631 Agnelo Oliva, jesuita napolitano que llegó al Perú con los 
conquistadores, en el Capitulo III de su Historia del Perú dice: 
"Según la tradición, los gigantes llegaron en balsas construidas con grandes troncos, y 
eran tan grandes que la cabeza de un hombre normal y corriente apenas les llegaba a 
las rodillas. Ellos excavaron pozos muy profundos, tal como aún se ven en Cabo de Santa 
Elena, llenos de agua dulce. Todavía se encuentran en esos parajes esqueletos humanos 
de prodigioso tamaño, y dientes que pesan hasta catorce onzas. 
Me han mostrado algunos de estos tan enormes que no lo hubiera creído si no los hubiera 
visto. Es probable que estos gigantes fuesen de la misma raza de aquellos que 
desembarcaron en la Nueva España, y cuyos huesos se encuentran aún en el distrito de 
Tloscala". 
También acota que: "Los gigantes no tenían mujeres con ellos y se dedicaron a pecar 
contra natura". 
Enoc añade que tenían apetitos insaciables y que llegaron hasta a comerse a los demás 
seres humanos. 
Por eso el Señor al escuchar los reclamos, dijo ¡Basta! y mandó el diluvio. 
En la epopeya de Gilgamesh podemos leer: 
"Los dioses, aterrados frente a las aguas, huían y se refugiaban en el cielo de Anu". 
De los descendientes buenos de los Ángeles caídos sobrevivieron poquísimos, solo los dos 
que estaban casados con las hijas de Noe y que se salvaron como tripulantes del Arca de 
su suegro. Por eso ahora su semilla es tan escasa. 
Bueno, como es lógico, cada vez que alguno de estos dioses o ángeles mete la pata, es 
rápidamente reemplazado, como corresponde a toda empresa bien administrada.
 

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Así es como llegamos hasta nuestros días, donde también hay ángeles que nos vigilan 
constantemente, y a los que les está prohibido intervenir, aunque su labor es velar porque 
los designios divinos se cumplan. 
Tal como lo indica la creencia religiosa, solo pueden darnos consejos. 
Los de ahora llegan a estar roncos de tantos consejos que nos han dado y solo han 
conseguido prolongar en el tiempo nuestra travesía hacia un final desastroso. 
Lo aceptan, y están humildemente listos para recoger los pedazos y empezar todo de 
nuevo, tal como ya lo han hecho otras veces. 
Esperan con paciencia que alguna vez, una de estas civilizaciones escuche sus consejos, 
o en el peor de los casos, encuentre datos suficientes sobre la cultura que la antecedió, 
para que así no cometa los mismos errores, sobreviva y pueda pasar a la etapa siguiente, 
es decir a llegar a ser como ellos: Ángeles del Señor. 
 

Bolas 

 
A Octavio Ortiz lo conocí en 1985. Recuerdo la primera vez que lo vi: de estatura 
mediana, con barba, y bajándose de un furgón Mitsubishi. Eso fue en la Rotonda Quilín, 
en Santiago, durante el invierno. 
Desde allí esa tarde, nos dirigimos ansiosamente a su casa, tal como lo he relatado con 
más detalles, atrás, en la Segunda Parte de esta misma serie, donde conocí a su familia. 
Yo iba para que ellos me develaran este misterio de Friendship, que no me dejaba dormir 
allá en Chiloe, pero me encontré con un hombre y tres mujeres que me miraban con la 
boca abierta, esperando saber de mi boca, quienes eran Ariel, Gabriel y su misteriosa 
comunidad. La situación no dejó de ser cómica. 
Finalmente comprendimos que ambos éramos ignorantes al respecto y creo que aun 
seguimos creyendo lo mismo. 
Desde entonces que hemos sido amigos. Cuando yo vivía en Santiago nos veíamos más a 
menudo, pero ahora solo dos o tres veces al año. 
Cuando voy a la capital, sé que puedo disponer de la casa de los Ortiz, estén o no estén. 
Eso me tiene sin cuidado 
A su esposa Cristina la quiero como si fuese mi hermana, a pesar de que en estos últimos 
años, y a consecuencias de tantos Friendships, ETs y ufólogos, se ha puesto jodida y 
complicada. No quiere saber nada del asunto. Ya la han engañado y traicionado 
demasiadas veces. 
Este asunto para todos nosotros ha tenido costos. 
La cuestión es que por allá por 1987, Octavio empezó a ver bolas. 
Si, bolas blancas y semi transparentes que lo seguían. Según él las bolas a veces eran 
rojas, y a veces Cristina no le creía. 
Acudimos a nuestro gurú, que en ese tiempo era Rodrigo Fuenzalida, quien nos dijo que 
probablemente serían caneplas, aunque yo pensé en renoplas. (¿se acuerdan de ese 
chiste?).(*). 
Caneplas o Renoplas, el cuento es que si Octavio iba a acampar a un paseo al Cajón del 
Maipo, allí estaban las raras bolas. 
También en la intimidad de su hogar. Iba a la cocina a buscar algo y desde un rincón 
arriba, aparecían las bolas que se paseaban por sobre los anaqueles y luego salían por la 
ventana. 
Hasta en la más sacrosanta intimidad que puede tener un ser humano, que es cuando 
yace sentado en el WC de su propia casa, sacando puzzles. ¡Allí estaban las bolas! 

 

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Yo visitaba constantemente a los Ortiz, y cada vez que iba escuchaba nuevas historias de 
bolas. Sin embargo jamás vi alguna. 
Comencé a sospechar que a este viejo se le estaba corriendo una teja, ya que, (según 
me han contado), como a los 50 años, a veces comienza un enredo en las neuronas. 
Aunque parece que cuando se es ufólogo, esto comienza mucho antes. 
En cuanto a mí, pasó el tiempo y no en vano. Mis hijos crecieron (y mucho), escuchando 
historias de Ets, conociendo raros personajes y riéndose de las locuras del tío Octavio. 
Actualmente siendo todos adultos, viven junto a su madre, y cuando vamos a Santiago 
con Natty, pasamos a visitarlos. Allí Natty y mi ex esposa aprovechan para intercambiar 
observaciones burlescas y calumniosas sobre mi persona. Estamos todos en la buena. 
 
Ni mi ex esposa ni mis hijos jamás han querido relacionarse con publicidad al respecto. A 
pesar de que más de una vez, alguno de mis hijos fue mi compañero de aventuras en 
estas lides. Creo que han adoptado una sana decisión, de la que no tendrán que 
arrepentirse más tarde. 
A lo largo de sus vidas se acostumbraron a presenciar fenómenos extraños y a tomarlos 
como lo que son: inexplicables. 
Nunca se han hecho rollos al respecto y cuando estamos todos juntos, nunca falta la 
broma relacionada. 
Fue en una de esas ocasiones cuando mientras todos reíamos, no me acuerdo de que, 
que aparecieron las bolas. 
Originalmente fueron tres las que se vieron en el extremo opuesto del salón donde nos 
encontrábamos. Luego se separaron. Una se dirigió hacia la derecha y se perdió hacia 
las habitaciones de ese lado. La otra a la izquierda. 
Mi hijo mayor gritó, medio en serio y medio en broma: ¡Mira papá, vienen a visitarte! 
Yo en un principio no me había dado cuenta, ya que me encontraba muy interesado 
conversando con mi hija. 
Con el grito, levanté la cabeza y alcancé a ver como desaparecían las dos bolas hacia 
el interior del departamento. Quedó una sola, la que lentamente comenzó a pasearse 
por el salón, se acercó a menos de 50 cm de nuestro rostro, luego se dirigió a la ventana, 
atravesó el vidrio y desapareció. 
Allí me di cuenta que mi hijo mayor había ido a buscar una cámara fotográfica digital y 
había obtenido como cinco fotos del fenómeno. 
Fuera de mi se encontraban allí otras seis personas, incluida mi ex suegra (¡cómo que no 
iba a estar, la vieja!), ninguna de las cuales desea aparecer en estas cosas, por lo que 
tuve que recortar la foto. 
Especialmente mi hija, que me prometió que si yo publicaba alguna de las fotos, no me 
hablaría más. 
Como ya ha pasado un buen tiempo y mi hija debe de haberse olvidado, además de 
que es una persona tan ocupada, que no lee estas leseras, espero que nunca se entere 
de mi infidencia, para así yo pasar piola. 
Las famosas bolas yo ya las había visto antes, desde como hacía dos años, aunque 
nunca en forma tan prolongada y patente. 
Actualmente y de vez en cuando las sigo viendo, y confieso que no tengo la menor idea 
de qué serán. 
En las raras oportunidades que tengo de comunicarme con Friendship, siempre he 
notado que están totalmente al tanto de mi intimidad, tal como sucedía años atrás con 
 

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la familia Ortiz, Scolari, Carreño, etc. y con todos los que formamos ese grupo original. 
 
Ufólogos y contactados me han dado una serie de explicaciones sobre la procedencia y 
propósito de estos ingenios, los que me han dejado en la misma ignorancia. 
Para mí siguen siendo Re-No-Plas. (*) 
 
(*) Si no sabe el chiste, pídale a algún viejo que se lo cuente. 
 

Carne 

 
Una de las preguntas más frecuentes que me hace la gente, es si en Friendship se come 
carne. Pues bien, la respuesta definitiva es si. 
Tengo algunos amigos vegetarianos, algo paliduchos y que hablan bajito, que se han 
escandalizado con la noticia. Pero que le vamos a hacer. 
Todo exceso en esta vida es malo, y comer mucha carne también. La recomendación es: 
si usted lo hace de vez en cuando, nada malo puede ocurrirle. 
Yo antes de ir a Friendship, era demasiado carnívoro y luego de unos pocos días de 
congrio, mero y choro zapato, empecé a echar de menos el músculo vacuno. 
Un día en la isla me di cuenta que en el casino, detrás del mesón, había un señor que me 
era cara conocida. Posteriormente recordé donde lo había visto: era Pedro R. uno de los 
que yo había recibido en Puerto Montt. Ahora vestía un uniforme blanco y un gorro de 
cocina del mismo color, lo que lo hacía verse diferente. Era ayudante de cocina. 
Al día siguiente y al almuerzo me atreví a acercarme a él y a hacerle la gran pregunta: 
¿Aquí no hay carne? 
Le costó reconocerme, ya que yo también andaba uniformado y me había dejado 
crecer el bigote. 
 
- Si, por supuesto que hay, ¿quiere? 
- Bueno,...si no fuera mucha la molestia... 
- Y ¿cómo la quiere? 
- En bistec y apenas asada. 
- Espere un momento - me dijo solícito, y se fue para adentro. 
Poco rato después apareció con un plato y un jugoso bistec. 
Lo acompañé con un poco de puré de papas y lo llevé hasta mi mesa. ¡Qué delicia! Era 
el típico bife de chorizo argentino, y de la mejor calidad. Solo me faltaba la botella de 
Pinot Noir para que la felicidad fuera completa. 
Pasó el tiempo, y de vez en cuando me atrevía a repetir la aventura gastronomica. La 
carne era deliciosa. 
Todo iba bien hasta que un día algo me llamó la atención: todos los bistecs eran iguales. 
Se lo hice ver a Pedro R. 
 
- ¿Es que no le gusta? 
- No, todo lo contrario, es exquisita, pero ¿Cómo es posible que todos los bistecs sean 
iguales? 
- Yo no sé, a mí me entregan la carne en un largo y gran filete y yo lo corto en trozos de 
dos dedos de grueso. Eso es lo que me han indicado. 
- ¿Tu le sacas la grasa? 
- No, no trae grasa. 

 

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- Antes ¿ tu eras carnicero?
- ¿No se acuerda que le conté que yo era soldador en Coquimbo? 
- Si, de veras- dije, pero pensé- ¿Donde la faenarán? 
Eso me quedó dando vueltas en la cabeza y luego comencé a divagar pensando: 
¿Quién matará a los animales? y ¿Cómo los matarán? 
La verdad que todo el asunto no tenía mayor importancia, y todo se me habría olvidado 
de no haber sido por que de repente me acordé de algo: el corte que los argentinos 
llaman bife de chorizo, no es el filete. Si no me equivoco es un corte parecido a lo que 
nosotros en Chile llamamos asiento, y que tiene otra forma muy distinta al filete que es 
medio cilíndrico. Por lo tanto deberían de haber bistecs grandes y bistecs chicos. 
El caso lo comenté con varias personas, sin embargo nadie sabía nada, a pesar de que 
todos estaban de acuerdo en que los bistécs eran siempre idénticos. 
Un día conversaba con Alberto y de repente la pregunté: 
 
- ¿Aquí tienen un matadero? 
- ¡¿Un QUE?! 
- Ma-ta-de-ro. 
- ¡¿ Para qué?! 
- Para faenar el ganado. 
- ¡Ahhh! ...No que yo sepa....Además el ganado Hereford que hay aquí, es para 
investigación científica y no para comérselo. 
- ¿Y la carne? 
- ¿Qué carne? 
- La que comemos. 
- Hmm... no lo había pensado...aunque tienes razón, ya que por lo menos en el Mytilus II, 
no la traemos... 
El misterio se agrandaba, así es que me atreví a poner en apuros a Ariel otra vez. Traté de 
hacerlo lo más suave e indirectamente posible, así es que un día le pregunté: 
 
- Aquí, ¿Quien tiene la desagradable misión de matar a los animales? 
< ¡¿A qué animales?! > 
- A los que nos comemos. 
< Ahh, tu dices por la carne....Nadie...o casi nadie. > 
- ¿Cómo entonces? 
< Es que la carne que tu te comes es artificial > 
- ¿De soya? 
< No, de novillo Hereford > 
- ¡¿Cómo?! 
- No me preguntes como, porque no es mi especialidad y si te lo explico probablemente 
lo haría mal. Ahora, si la carne no te gusta, deja de comerla, porque a la larga hace mal. 
- ¿A quién le pregunto? 
< No sé, habla con Gabriel >. 
Yo sabía que hablando con Gabriel poco o nada sacaría, ya que me miraría fijamente y 
diría: 
 
< Después...después... espera, ya tendrás tiempo para saberlo todo > 
Así es que una tarde fui al delfinario a hablar con Yael, y se lo planteé claramente: 
 

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- ¿Eres tu también la que fabrica la carne artificial?
- ¡Ah!, ya te contaron. No me digas que ahora te vas a hacer vegetariano. 
- No. 
- Hay gente que ha reaccionado así, e incluso hay algunos que le tienen miedo a los 
bistecs. 
- No es mi caso pero, ¿Tu la fabricas? 
- Mi campo es la neurobiología, no la carnicería. 
- ¿Y quién es entonces el especialista en estas cosas? 
- Entre otros mi marido, que se dedica a la ingeniería genética, pero no se te vaya a 
ocurrir ir a preguntarle, mira que no le gusta mucho hablar de esto. 
- ¿Se puede visitar el laboratorio? 
- No creo que te lo permitan, además el olor es espantoso. 
- Pero, ¿cómo lo hacen? 
- Teóricamente es fácil. 
- ¿Cómo? 
- Toda célula animal tiene la capacidad de reproducirse. Miles de tus células se están 
muriendo diariamente y otras miles están naciendo en todo tu cuerpo. 
Solo es cosa de reproducir el medio natural en que se desarrollan, y copiar como lo hace 
la naturaleza. 
 
- ¡Pero como lo hacen! 
- Sencillamente se toma un trozo de la carne elegida y se la mantiene In Vitro en el medio 
adecuado y a la temperatura adecuada. 
- ¿Y cuál es ese medio? 
- Lo consiguen en un semi vacío, y sumergido en líquidos obtenidos de fetos de vacunos, 
a los que hay que agregar células de tejido conectivo, llamados fibroblastos. A estos 
últimos hay que guiarlos magnéticamente para que el crecimiento sea en el sentido 
deseado, a través de una capa externa que da consistencia y soporte al crecimiento de 
cada trozo. Te repito, no hemos descubierto nada, solo copiamos a la naturaleza, 
aunque a veces aceleramos un poco el proceso. 
- ¿Cuánto? 
- Unas seis o siete veces, lo que hace esta carne mucho más barata que la original 
y además para producirla no se necesitan grandes espacios. 
- ¿Pero es igual? 
- Mejor. Tu la probaste. Lo que pasa es que con este sistema, lo único que se reproduce 
es la fibra muscular, es decir la carne propiamente tal. La grasa, los nervios y cartílagos no 
existen. 
- ¡ Pero esto es una maravilla!, Podría alimentar a gran parte de la humanidad. 
- Si, pero también podría destruirla. 
- ¿Cómo, no entiendo? 
- Entregar abiertamente todo este material, implicaría dar ciertas claves de la ingeniería 
genética, las que seguramente serían mal empleadas por ustedes. 
- ¿En que forma? 
- Con estos conocimientos, no solamente comerían mucha carne, sino que los utilizarían 
en ese loco afán que tienen ustedes de prolongar artificialmente la vida. Además se 
prestaría para que todos quisieran tener hijos altos, rubios y de ojos azules, y cuando todos 
fueran altos habrían otros que desearían ser mas altos. Cambiarían las razas, hasta que 
 

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algún día alguien se equivocara y vendría el caos. Ya ha ocurrido en la antigüedad; con 
esto no se puede jugar. 
- O sea que nosotros nunca podremos saborear esos bistecs - dije bastante triste. 
- No lo sé- dijo Yael- ya que estamos intentando dar a conocer algunas nociones de esto. 
Solo nos falta la persona indicada, para que lo siga desarrollando por su cuenta. 
- ¿Y quien podría ser? 
- Estamos buscando y tenemos algunos candidatos. 
- ¿Dónde? 
- Dos en Japón, tres en Estados Unidos y uno en Italia, aunque yo me inclinaría por los 
científicos del Touro College de Nueva York, ya que Ravel, Gillespie y Benjaminson, 
parecen ser personas bien intencionadas que no harían mal uso de esto. 
- ¿Y si lo hacen? 
- Bueno, sería otra de nuestras inmemorables caídas. Por eso es que tomamos tantas 
precauciones. 
P.D. Todo lo anterior ocurre en 1990. Ahora en el 2002, leyendo el presupuesto anual de la 
Agencia Espacial de los Estados Unidos, veo que una partida de financiamiento va al 
Touro College, para un poco conocido ingeniero en genética llamado Morris 
Benjaminson. Con sorpresa leo que ha logrado hacer crecer artificialmente trozos de 
pescado. ¿Por qué Morris, qué malo tenían los bistocos? 
 

 Chupacabras 

 
Después de lo anteriormente narrado, por supuesto que seguí visitando a Yael. 
Así me fui enterando de que a diferencia de los demás, ese era su verdadero nombre y 
que venía de Tel Aviv, donde había estudiado en la Universidad Hebrea. Parece que allí 
conoció a Nathanael y hacía menos de cinco años que se habían casado. 
Posteriormente fui enterándome de otras facetas de su trabajo, el que realizaba 
secundada por dos latinoamericanos. 
Supe que no solo se trabajaba con delfines sino que también se experimentaba con otros 
animales. Estos se guardaban en corrales que se encontraban en el exterior, pero en un 
lugar techado similar a un invernadero. 
A mi personalmente, los que me cautivaron inmediatamente fueron los hermosos perros 
Doberman, ya que con anterioridad en Santiago, yo había tenido ese mismo tipo de 
perros, por lo que me sentía muy bien entre ellos. 
Allá no le cortaban la cola ni las orejas, por lo que su aspecto era bastante diferente del 
que nosotros estamos acostumbrados. También me enteré que los Doberman son los 
únicos perros que no se marean. 
Según supe, también estaban ―acondicionados‖ y portaban en su collar pequeñas 
cámaras de vigilancia, las que se usaban en el exterior, especialmente en lugares donde 
el hombre difícilmente podía alcanzar, dada la difícil topografía de la isla. 
También desde su collar salían delgadísimos cables hacia el interior de las orejas y desde 
una consola central se podía seleccionar diferentes pantallas y a través de un micrófono, 
podía enviárseles ordenes tales como: ―atrás‖, ―vuelve‖, ―alto‖, ―ataca‖, etc. 
Esto a mí me tenía fascinado y cada vez que podía iba a meterme a los dominios de 
Yael. 
Una vez mientras jugaba con los perros, me permití decirle en broma: 
 
- Con este Ejercito, es difícil que alguien se atreva a abordar la isla.
 

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« Efectivamente» dijo, «Tenemos un buen Ejercito y una mejor Marina, solo nos está 
faltando una buena Fuerza Aérea» 
- ¿Cómo? 
« Los perros pueden hacer casi toda la labor de vigilancia en tierra, los delfines mejor aun 
en el mar, pero nos hace falta algo que nos permita tener una vista aérea del terreno», 
- ¿Y cual es el problema? 
« Que los animales que vuelan son aves y por lo tanto su cerebroes mucho más primitivo 
que el de los mamíferos» 
- ¿Y eso en que influye? 
« Los implantes que nos han entregado no funcionan, ya que las aves carecen de 
plasticidad neuronal, en otras palabras,necesitamos un mamífero que vuele» 
- ¿Y los murciélagos? 
« Son muy chicos y no pueden cargar con cámaras e implantes» 
- ¡Hablen con Drácula!- dije en broma. 
 
 
« ¡Exactamente!» rió Yael. « Es eso lo que necesitamos, un mamífero de más de 30 kilos y 
que pueda volar» 
- ¿Un vampiro? 
« Posiblemente, pero de todas formas son muy chicos. Lo más grande que hemos podido 
encontrar son esos »- dijo señalando una jaula. 
Miré hacia adentro del oscuro calabozo y me di cuenta que allí colgaban cabeza abajo 
varios ejemplares de murciélagos casi del tamaño de una gaviota. 
 
- ¿De donde salieron? 
« Son los vampiros más grandes que hemos podido conseguir y los trajimos de un lugar 
cercano a la ciudad de Montería, en 
Colombia ». 
- ¿No hay más grandes? 
« Si, el ―Pteropus Vampyrus‖ que tiene una envergadura de más de un metro y medio, 
pero aun no nos llega ninguno » 
- ¡Ese si que es avión! 
« No creas, hay un problema » 
- ¿Cuál? 
« Entre los quirópteros, los murciélagos grandes casi carecen de ecolocación, mientras 
que los micromurcielagos prácticamente 
―ven‖ con los oídos, y para nosotros eso es muy importante ». 
- ¿Qué es eso? 
« La ecolocación es lo que la gente llama ―radar‖ de los murciélagos. Son sonidos de 
ultrafrecuencia emitidos por la laringe, que chocan contra los objetos y al rebotar son 
captados por las grandes orejas del animal. Así pueden volar en completa oscuridad y 
ubicar a su presa sin que esta se de cuenta. El hombre hace tiempo que copió esa 
tecnología ». 
- ¿Qué se puede hacer entonces? 
« Recurrir a la Ingeniería Genética » 
- ¿Cómo?
 

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« Tratar de combinar el tamaño de un ―Pteropus‖ con las características de ecolocación 
de un ―Diphylla‖, que no pesa más de 8 gramos. Aunque también así subsistirían los 
problemas ». 
- ¿Cuáles? 
« ¡El tamaño!. Necesitamos que pese por lo menos unos 35 kilos ». 
- O sea, un vampiro de 35 kilos...... 
« Ojalá más » 
- ¿Por qué más? 
« Por que así sería más fácil trabajar con él. Nos interesan además otras de sus 
características ». 
- ¿Cuáles? 
« Todos los vampiros poseen en su saliva un componente que es el mejor anticoagulante 
conocido, que incluso en broma se le llama 
―Draculina‖. Tenemos gran demanda de ese producto para solucionar problemas 
cardíacos, ya que disuelve los trombocitos. ¿Te imaginas lo que nos demoramos en 
obtener un miligramo de draculina sacándola de la saliva de un animal que pesa entre 6 
y 30 gramos? » 
- ¿O sea que si fuera del tamaño de un ternero todo sería más fácil? 
« ¡Por supuesto » 
- ¿Y si se arranca......?. 
« Imposible. Lo controlaríamos con la alimentación. ¿Dónde podría conseguir aquí en el 
exterior suficiente sangre como para alimentarse? Recuerda que pesaría arriba de 40 
kilos. Tendría que regresar diariamente a los laboratorios a pedir su almuerzo ». 
- ¿Y si volara fuera de la isla? 
« También es imposible, ya que con ese peso no podría volar muy lejos y si lo hiciera no 
duraría mucho ». 
- ¿Por qué? 
« Este no es clima apropiado para él. Lo mantendríamos en el interior y lo soltaríamos solo 
cuando necesitáramos de sus servicios ». 
- ¿Qué pasa con el clima de aquí? 
« Llueve y hace mucho frió, eso le causaría una bronconeumonía a corto plazo. Las tres 
especies de vampiros que existen son de climas calientes y ojalá secos ». 
- ¿Cómo en el norte de Chile? 
« Si, pero allá no nos sería de mucha utilidad.....» 
- ¿Crees que se podrá ―fabricar‖? 
« Así como vamos lo veo difícil, pero si Gabriel accede a nuestrasolicitud, creo que sería 
posible » 
- ¿Que solicitud? 
« Bueno.....eh....necesitaría componentes genéticos externos » 
- ¿Cómo es eso? 
« Gabriel podría conseguir que le entregaran material genético ajeno al nuestro......Eso es 
lo que le he pedido ». 
- ¿Y? 
« Dijo que lo iba a solicitar........? ». 
 ESTO OCURRIÓ EN 1989. 
 

Consecuencias