ISLA FRIENDSHIP CONEXIÓN OVNI - Libro Completo - páginas 11 - 20

22.07.2014 21:35

ISLA FRIENDSHIP CONEXIÓN OVNI - páginas 11 - 20

 

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Hice mis tramites y como a las 6 de la tarde volví al yate, para que los sacerdotes de 
Friendship me explicaran lo inexplicable. 
 
Allí estaban Joel y Abimaél tan impasibles como de costumbre, pero ahora 
acompañados por dos damiselas. Después de las presentaciones supe que se llamaban 
Jessica y Marilyn. Ambas no tendrían mas de 21 años y su aspecto era innegable. Entre las 
dos destacaba Marilyn, entre otras cosas por su estatura, por que le faltaba un diente y 
por su pelo teñido rubio rabioso. Se notaba que había sido una muchacha hermosa, 
aunque ahora se la veía flaca y desnutrida. 
Poco alcanzamos a hablar, ya que Alberto quería zarpar antes de que anocheciera. 
Durante la conversación ellas me llamaban ―oiga caallero‖ y cuando se fue el Mytilus II, 
ellas iban a bordo. 
Lo siguiente lo sé solo de oídas. Lo supe como un mes después, cuando fui nuevamente a 
Castro, donde todos los varones lo comentaban secretamente y entre risas, además de 
las confidencias que posteriormente me hizo Alberto. 
Resulta que tanto la Jessica como la Marilyn estaban asiladas donde un conocido 
cafiche que había llegado del norte. De alguna manera, que yo ignoro, se habían puesto 
en contacto con Friendship, quien las había invitado a la isla. El problema era que el 
cafiche no las dejaba abandonar el prostíbulo sin que antes le cancelaran ciertas 
―deudas‖. 
El monto de las ―deudas‖ ya se había establecido y Friendship estaba dispuesto a 
pagarlo. Por la Marilyn eran $185.000. - y por la Jessica $ 310.000. - 
Ese día fueron a buscarlas, pero al ver los administradores a dos gringos con facha de 
platudos, las ―deudas‖ subieron automáticamente 
Ahora la Marilyn debía $ 350.000. - y la Jessica $ 680.000- 
Los gringos se negaron a pagar la diferencia, por lo que los administradores llamaron a los 
matones. Los gringos intentaron salir con las ―chiquillas‖, los matones se les fueron encima. 
Cuentan que por cada golpe que daban los gringos, los pseudo matones pasaban a 
través de los delgados tabiques de madera que separaban las piezas. 
La casa estuvo cerrada tres días por reparaciones y hubo que comprar amoblado nuevo, 
sobretodo espejos que allá son muy caros. 
Seis meses después el Mytilus II pasó por Quemchi. Me traían unos repuestos para mi 
motosierra, así es que subí a bordo. Fuera de Alberto estaban Rafael, Exequel, Samuel, 
una familia chilena compuesta por un matrimonio y dos hijos pequeños y ...... . Marilyn. 
Ella servía la mesa, pero estaba totalmente cambiada. Se había alisado el cabello el que 
ahora era de su color castaño natural, ya no usaba esos pantalones ajustados sino un 
amplio chaleco chilote de buena calidad, pero lo que más me impresionó fue su mirada 
dulce pero segura. Su conversación era más lenta y al hacerlo sonreía, siempre sonreía, y 
allí me di cuenta: tenía todos sus dientes. 
Como les decía, yo estaba sentado y ella de pie sirviendo, por lo tanto me pasé el resto 
de la conversación haciendo piruetas para mirar hacia arriba cada vez que ella abría la 
boca. De repente y debido a una de las típicas salidas de Alberto, ella soltó una 
carcajada, por lo que pude ver todo su paladar. Allí solo había una fila de blancos 
dientes y sanas encías. Ni rastro de prótesis. 
Ese día sacamos algunas fotos. 
Muchos años después, como Uds. saben, yo enfermé gravemente. Debido a eso y como 
último recurso acepté la invitación de ellos para curarme. Habría aceptado cualquier 
cosa.
 

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Mi viaje hacia allá lo recuerdo perfectamente, sin embargo hasta hace poco, sobre mi 
estadía en la isla y mi regreso, era poco y nada lo que recordaba. 
Ahora último, después de 10 años, algo curioso me está ocurriendo. Sin mediar 
provocación ninguna y cada cierto tiempo, me vienen a la cabeza unos especies de 
flash de memoria. No duran mas de un segundo y generalmente no se trata de nada 
trascendental, pero así, poco a poco, voy reconstruyendo ese trozo de pasado. 
Hace menos de un mes tuve uno: 
Me encontraba en una habitación muy pequeña y dentro de pocos instantes me iban a 
―intervenir‖ en la habitación de al lado. Estaba desnudo dentro de una amplia y extraña 
bata verde. Tenía miedo. 
Debido a mi enfermedad me sentía mal, tan mal como solo puede saberlo alguien que 
haya pasado por similares circunstancias. No era el cuerpo el que me dolía, era el alma. 
Tenía terror. 
No sabía en que pensar. 
De repente alguien tomó mis manos. Miré hacia arriba y vi un hermoso rostro de mujer 
con una hilera de dientes albos y perfectos. Estaba vestida como enfermera e irradiaba 
paz y dulzura. 
Ernesto ¿estás asustado? 
-Sí, mucho. 
No es para menos, ¿Quieres rezar?> 
-¡Si! 
¿Te acompaño? 
 
 ¡¡¡Gracias Marilyn!!! No lo olvidaré jamás. 
 
Séptima parte. Síndrome de los Locos de las Vacas. 
 
Un día apareció Ruiz por la casa, traía la cara llena de risa. 
-Patrón, ¿Quiere hacer un buen negocio? 
-Por supuesto, porque como están las cosas........ 
 
-¿Quiere vender las vacas? 
-¿Las mías?, ¡Si las acabo de traer! 
-Nooo, las chilotas. 
En Chiloe a medida que los colonos han ido despejando el bosque se han ido dedicando 
a la ganadería. Esto no es tan fácil, ya que aunque parezca raro, hay poco pasto y las 
condiciones climáticas son extremas. Sin embargo hay un ganado nativo que sobrevive 
sin problemas, estas son las vacas indias o chilotas. 
 
Pesan la mitad de las otras, su carne es fibrosa y dura y no dan mas de dos o tres litros de 
leche al día. A veces estos animales se internan en el monte virgen y se extravían, nadie 
se preocupa de buscarlas, se alimentan de musgos y quilas, se reproducen y de vez en 
cuando vuelven a aparecer en los potreros. 
 
A ningún chilote se le habría ocurrido comprar una vaca chilota, pues aun en esos 
tiempos, se podían pillar en el monte y de pagar por ellas, su valor era menos de un tercio 
del de una vaca normal. 
- Y... ¿Quién me va a comprar esas vacas? 
- Unos gringos. 
-¿Que gringos?
 
 

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-Unos que andan en una lancha blanca, 
Bahamondes ya les vendió dos y a $ 200.000.- cada una. 
Una vaca Hereford, Angus o de cualquier raza conocida valía $ 260.000. - pero por esas 
indias nadie pagaría mas de $ 60.000.- 
-¿Cómo son esos gringos? 
- Grandes, rubios y con mucho billete. 
 
¡Tate! –pensé— esos son los pobres Friendship y estos badulaques quieren engañarlos. 
Hay que recordar que hasta ese momento (1984) yo estaba seguro que mis interlocutores 
radiales, los Friendship, eran una congregación religiosa cristiana que con gran dificultad 
se estaba instalando en una isla del archipiélago de los Chonos. 
¡Hay que advertirlos! – pensé. 
Llamé al Mytilus II y les dije que deseaba hablar con ellos. No me atreví a contarles el 
asunto inmediatamente, ya que varios de mis vecinos tenían radio y deseaban vender 
vacas. 
Me contestaron que andaban por allí cerca, comprando ganado, y que si quería hablar 
con ellos nos encontráramos en Quicaví. 
Hacia allá me dirigí y abordé el yate. Me recibieron con su amabilidad de costumbre, me 
convidaron castañas cocidas y sobre la transacción de ganado me dijeron que no me 
preocupara, que ellos sabían muy bien lo que estaban comprando. 
Aprovecharon para invitarme a que los acompañara en el viaje, ya que iban hacia Tac y 
las Butachauques, donde todavía quedaban vacas salvajes, por lo tanto, a la vuelta me 
dejarían de nuevo en Quicaví. 
Esa fue la primera vez que navegué con ellos 
Todo se desarrolló en forma muy placentera y me fijé que ahora el Mytilus II tenía motores 
nuevos y un sistema de navegación satelital, lo que en esos tiempos era un gran lujo. 
También esa fue la vez que me di cuenta que para contar la plata y las vacas, lo hacían 
en forma diferente a como lo hacía yo. No usaban la base 10, calculaban en base 6. 
Poco más de nueve meses después todo el mundo en el campo lo comentaba: 
¡Estos gringos tienen que ser brujos! 
¡Es imposible! 
¡Que nos devuelvan nuestras vacas! 
Cada vaca india o chilota había parido mellizos Hereford. 
Consultado Ariel por ese ―milagro‖, riéndose explicaba: 
¡Aquí no hay nada de milagroso!, solamente que hemos elegidolas vacas chilotas por su 
probada resistencia al medio ambiente local y las hemos inseminado con óvulos 
previamente fecundados. 
Si, tiene lógica, pero hay que recordar que estábamos en 1984. 
 

Octava Parte: Alberto X 

 
Sé que todos se preguntarán por qué aun no he hablado de Alberto, quien, sin duda, es 
uno de los personajes principales de esta increíble historia. El aparece mencionado en 
cada publicación o articulo que se ha escrito al respecto, incluso por Mariano Silva al 
comienzo de esta historia. 
Uno de los problemas que se me han presentado para poder escribir estas líneas, es que 
tengo necesariamente que referirme a personas vivas (algunas demasiado vivas),
 
 

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muchas de ellas reacias a ver su nombre en letras de molde, especialmente en un tema 
como este. 
No es el caso de Alberto, pues donde está no creo que le importe mucho. Además por su 
carácter, él es cualquier cosa menos un Tonto Grave. Yo lo conocí cuando los dos 
pasábamos por graves apreturas existenciales, sin embargo él nunca perdió su buen 
humor. 
 
El problema es que todos tenemos familia, que es algo que nosotros no elegimos y 
algunos de ellos son muy apegados a la ley de gravedad. ¡Me lo dicen a mi! 
Yo lo conocí por radio a mediados de 1983 y no lo vine a ver físicamente hasta dos meses 
después. Fue una de las primeras personas con quien tuve contacto radial y 
congeniamos inmediatamente, por estar ambos en situación muy similar: vivíamos 
alejados del mundo y absolutamente solos. 
 
El caso de él era bastante especial. 
 
Años atrás, su esposa, aprovechando la coyuntura política por la que nuestro país 
pasaba en esos momentos y sin decirle nada a él, se asiló en una embajada europea 
junto a sus dos pequeños hijos. Así y de repente, Alberto se vio privado de su familia. 
Vendió su casa y todo lo que tenía, con lo que pudo pagar el 50% del valor de un yate y 
cuyo saldo pensaba enterar con las ganancias que obtendría trabajando el mismo yate. 
 
En un principio esto funcionó, ya que consiguió un trabajo relacionado con 
investigaciones oceanográficas. Allí fue, según me contó después, cuando tuvo su 
primera experiencia Ovni. 
 
Navegaba de noche por el canal Goñi, casi a la cuadra de Isla Williams, cuando observó 
que desde detrás de un islote salía una luz blanca, que cada vez iluminaba mas. Eso de 
por si era curioso, pero lo peor era que en ese islote él había dejado, tres días atrás, una 
serie de instrumentos y censores que ahora debería recuperar. 
 
No hubo mas remedio que enfilar proa hacia el islote y cuando se encontraba como a 
dos millas, la luz salió desde detrás del islote y se dirigió, casi a ras de agua hacia el Mytilus 
II, sobre el cual pasó a no mas de 5 metros de altura. 
Alberto recibió quemaduras, similares a las quemaduras de sol, en su brazo izquierdo, que 
llevaba fuera de la cabina. 
Dos marineros que se encontraban en cubierta cuando pasó el objeto, sufrieron el mismo 
tipo de quemaduras en su cuerpo, a pesar de que estaban vestidos con ropa gruesa. 
Durante todo el incidente hubo comunicación radial con estaciones de Iquique y 
Santiago, una de las cuales fue la estación Lucero en 27.215 Khz. También el fenómeno 
fue observado por otras embarcaciones que se encontraban cerca y por el personal de 
un faro, en una de las islas. 
 
Este incidente me fue relatado por Alberto, aproximadamente un año después de 
ocurrido y quejándose de que el instrumental dejado en el islote, nunca pudo ser 
recuperado, pues desapareció junto con el objeto volador. 
 
Desgraciadamente en 1983 y debido a la crisis económica, se acabó el trabajo y por lo 
tanto dejó de percibir dinero. 
Esto lo complicó mucho ya que no pudo seguir pagando la deuda del yate. Sus 
acreedores trataron de embargar la embarcación, por lo que Alberto no podía atracar 
en puertos conocidos para evitar la notificación judicial. Aquí recurrió a su amigo Ernesto. 
Así fue como me vi viajando de caleta en caleta llevándole bidones de petróleo, porque 
sin combustible no se podía mover. 
 
El Mytilus II para Alberto no solamente era un yate, sino que además su hogar y todo lo 
que tenía. 

 

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Yo no lo hacía mejor, mis sueños madereros se estaban viniendo abajo y sobrevivía solo 
con la venta de leña. Mi situación matrimonial tampoco era envidiable. 
Nuestras conversaciones radiales eran, como me figuro deben ser, las reuniones de 
mariachis: puros lamentos y quejidos. 
Lo peor era que ya nos estábamos empezando a acostumbrar a tanta desgracia, sin 
embargo un día Alberto me llama: 
¡Compadre, se acabó el problema! 
-¿Cómo? 
¡Conseguí pega! 
-¿Cómo? 
¡Unos gringos! , Parece que son curas. 
-¿Y la deuda? 
Me ayudan a pagarla. 
-¿Quiénes son? 
Una tal Congregación Friendship, que se está instalando en una isla del Archipiélago de 
los Chonos........... 
Esa fue la primera noticia que yo tuve de la existencia de Friendship 
De ahí en adelante seguí conversando casi diariamente con el Mytilus II, aunque ahora 
ya no solamente con Alberto, sino que también con sus empleadores. 
Así fue como verdaderamente comenzó mi relación con la Congregación Friendship. 
En un comienzo nos juntábamos cuando podíamos y ―pelábamos‖ a ―los gringos‖. Esas 
ocasiones se fueron haciendo cada vez mas escasas ya que ahora el Mytilus II muchas 
veces quedaba fuera del alcance de la radio y cuando no, ahora yo sabía que Alberto 
no navegaba solo en la cabina. 
Cuando nos veíamos, siempre era a bordo del Mytilus II y en presencia de los gringos, por 
lo que yo no lograba sacarle muchas confidencias. De todas maneras así fue como 
empecé a conocer los primeros detalles de lo que ocurría en la isla. 
Alberto fue lentamente cambiando, comenzó a ponerse mas espiritual y responsable, 
aunque nunca perdió su espíritu libertario que tantos problemas le había traído a este 
lado de la mar. Se acostumbró a vivir de otra manera, solo y lejos de las leyes y 
regulaciones que ahogan a todos los ―normales‖. Tal vez fue eso lo que lo impulsó a 
quedarse. Ya no cabía en este mundo tan ―normal‖. 
No fue ese mi caso. 
La última vez que lo vi fue en Carrizal Bajo, en 1999 y seguía navegando y trabajando 
para Friendship 
 

Novena parte. Dientes 

 
Tal como lo dije en Tercera Parte, fui testigo de una conversación bastante especial entre 
un dentista asignado a un Consultorio Rural de Chiloe y Rafael, de Friendship. 
Esto se debió a que en un momento la Congregación aceptó responder por radio, a 
cualquier pregunta que se les quisiera hacer y sobre cualquier tema. Yo por lo menos, no 
me encontraba capacitado como para preguntar sobre ciencia avanzada o cosas que 
realmente valieran la pena. No las frivolidades que querían saber los ―coleguitas‖ 
radioaficionados. 
 
Como también ya lo he dicho, en este caso no podré identificar plenamente al 
profesional, ya que él no lo desea y con justa razón.
 
 

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El dentista, al que en este caso llamaremos Cristián, era un profesional joven, el que hacía 
muy poco había abandonado la Universidad. Se distinguía de los otros miembros del 
Consultorio por su informalidad. Ya había se le había exonerado de otro consultorio en la 
XI Región por haber sido sorprendido desnudo, junto a dos turistas suecas, haciendo uso 
de los equipos de rayos ultravioleta del hospital, para tostarse. 
En el pueblo se mezclaba con todos y participaba de todas las fiestas, a gran disgusto del 
medico jefe del consultorio 
Muy pronto llegamos a congeniar, ya que me ayudó bastante en una campaña en 
contra de su jefe, un reyezuelo de 28 años que por el hecho de ser medico se creía dios y 
trataba muy mal a los pacientes y a sus familiares. 
Le conté el asunto y accedió inmediatamente diciendo: 
-¡Vamos a ver si es verdad que saben tanto!. 
La única forma de realizar la conversación era a través de mi equipo, porque Cristian no 
era radioaficionado. El viernes en la noche se fue a alojar a mi casa, ya que el pueblo 
quedaba como a 35 Km de mi hogar. 
La charla comenzó como a las 9 de la noche con las presentaciones del caso. Rafael 
preguntó cuál era la especialidad de Cristian, a lo que este contestó que era 
Odontólogo, Cirujano Dentista egresado de la Universidad Católica de Chile, hacía dos 
años. 
<¡Ah! Entonces eres medico>. 
-No, soy odontólogo. 
<¿No es lo mismo?> 
-No, yo me especializo en el sistema masticador del ser humano. 
<¿Los dientes? 
-Bueno, si, entre otras cosas los dientes. 
< Curioso, nosotros no tenemos esa especialidad. > 
-¿Entonces, como se las arreglan? 
< Para eso estamos nosotros, los médicos >. 
Allí comenzó la típica confrontación entre profesionales donde cada uno defiende lo 
suyo. Yo creí que la tan esperada charla, desde ese momento se iba a convertir en otra 
aburrida discusión de esas que no llevan a nada. Hasta que Rafael dejó caer sus 
argumentos: 
< ¿Sabes tu cuanto dinero y esfuerzos se gastan anualmente en el mundo para 
desarrollar tecnologías y materiales de odontología? > 
-...No... 
< Bueno, en los Estados Unidos se han gastado durante el año pasado mas de N millones 
de dólares solo en investigaciones referentes a nuevos materiales para obturaciones > 
-¿? 
< En Suecia la Universidad X gastó M millones de coronas suecas en investigaciones sobre 
aleaciones metálicas para implantes >. 
< Una asociación de universidades de la Comunidad Europea lleva cinco años 
investigando sobre problemas de encías>. 
-¿Y? 
< Además está todo lo que gastan las compañías privadas > 
-¿Y? 
< ¡Se han ido por donde no deben! > 
-¿Cómo? 
< ¿No se han preguntado Uds. nunca por qué salen los dientes ? >
 
 
 

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-¿Cómo? 
< Si, Uds. bien saben que los seres humanos nacen sin dientes. > 
- Si. 
< Sin embargo a los pocos meses después del nacimiento les comienzan a aparecer 
dientes. ¿Por qué? >. 
-¡Por que es natural! 
< ¿Por qué?.... Además, antes de los 7 años esos dientes se caen, 
 ¿Por qué? . Luego vuelven a salir. ¿Por qué?.... > 
-¡Porque está dentro de nuestro código genético! 
< ¡Exactamente! También debo decirles que el ser humano tiene una tercera dentición, 
la que debería ocurrir a los 110 años aproximadamente y si Uds. no la conocen es por 
que si alguno logra llegar a esa edad, lo hace en un estado físico tan deplorable, que ya 
no hay calcio en su organismo como para formar el diente. Sin embargo se ven bastantes 
casos de ancianos que les aparecen remedos de piezas dentales después de los 90 años 
>. 
-Si, he oído hablar de eso. 
< Bien, nosotros hace mucho tiempo atrás nos preocupamos de ese asunto y ahora 
sabemos el por qué. Por lo tanto cuando alguien sufre un daño en una pieza dental la 
reparamos y obturamos solo hasta cierto punto, después si el daño es mas grave, 
simplemente extraemos la pieza y hacemos que crezca otra nueva. > 
-¿Cómo? 
< Imitando lo que hace la naturaleza >. 
-¿Cómo? 
Allí comenzó una larga exposición técnica que yo por supuesto no entendí y que por lo 
tanto no recuerdo. Lo que si se, es que impresionó mucho a Cristian, quien le dio vueltas 
al tema durante varios días. Además, él no creía en extraterrestres. 
Posteriormente hizo contacto directo con ellos en una de las recaladas del Mytilus II, pero 
ignoro si habrá llegado a visitar la isla. 
Yo sabía que él era una persona muy sensible, pero nunca sospeché que esto lo iba a 
afectar tanto. Solo ahora, después de mas de 15 años y a través de una amiga periodista 
me vengo a enterar de las graves consecuencias que este incidente tuvo para la psiquis 
de Cristian, quien actualmente es un exitoso profesional de la V Región. 
No sé por que, pero hoy, y totalmente recuperado, se niega terminantemente a hablar 
de Friendship. 
 

Décima parte. 

 

¿Por qué nosotros? 

 
Esa es una pregunta que todos los que alguna vez tuvimos algo que ver con Friendship 
nos la hicimos, nos la hacemos y nos la seguiremos haciendo. 
La familia Ortiz alguna vez consultó y la respuesta fue: 
< Por razones genéticas > 
Sé de otros que también preguntaron y se les respondió: 
< Por que tienes las condiciones necesarias para ―servir‖ junto a nosotros > 
Hubo otras respuestas similares, pero siempre, además, se recomendaba que revisáramos 
la Biblia en diferentes pasajes del Antiguo Testamento, especialmente en Génesis 6. en la 
versión de Jerusalén.
 
 
  

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Ignoro la razón por la cual muchas personas fueron llamadas por Friendship, pero si logré 
saber para que me querían a mí. 
Soy hijo único y mis padres se separaron cuando yo tenía 3 años. Me crié solo con mi 
madre, hasta que ella murió en 1950, mucho antes de que yo llegara a la adolescencia. 
A pesar de que en ese tiempo no existía la televisión yo no me aburría. Me acostumbré a 
jugar solo. 
Me entretenía con juguetes que yo mismo fabricaba, además del trompo y las bolitas. 
Con estas últimas era muy entretenido ―la hachita y cuarta‖ y los ―tres hoyitos‖. 
Para ser un buen jugador de bolitas se requiere calculo y buena motricidad fina, que era 
algo que yo no poseía. Sin embargo tenía como suplir esa carencia. 
Lanzaba la bolita hacia el hoyito y si iba desviada, la dirigía mentalmente hasta que 
entrara. Incluso, si quedaba al borde, podía empujarla hacia adentro. También jugaba 
con soldaditos de plomo, con los que hacía desfiles y batallas y a los que obligaba 
mentalmente a darse media vuelta. 
Jamás se me pasó por la mente que las otras personas no podían hacer lo mismo. 
Mi madre hablaba francés y cuando lo hacía yo lo comprendía perfectamente. 
Sabía lo que pensaban las personas que iban de visita a nuestra casa. 
Predecía acontecimientos futuros para gran entretenimiento de las amigas de la familia. 
Sin embargo no pude predecir que mi madre iba a ser victima del cáncer, el que la 
mataría en menos de cuatro meses. 
Allí yo pasé a vivir con mi padre, que como Uds. comprenderán, era un señor al que yo 
apenas conocía. El tenía otros dos hijos de un matrimonio anterior y al fallecimiento de mi 
madre, se casó nuevamente. Ahora, su flamante esposa a su vez era viuda y aportó otros 
cinco hijos al matrimonio. 
Como comprenderán mi mundo cambió radicalmente. Ya no era único, pertenecía a 
una comunidad. El problema era que la comunidad no estaba preparada para mi ni yo 
estaba preparado para la comunidad. 
Las capacidades paranormales que yo traía solo me causaron problemas, odios y 
malentendidos. Si avisaba que en tres días mas se iba a quebrar el espejo del comedor y 
efectivamente se quebraba, era porque yo lo había roto. Si presentía que a una persona 
mayor me odiaba y yo le preguntaba por qué, me castigaban por impertinente. 
Un día tuve la mala idea de decir en la mesa que un vecino se iba a morir pronto. Tres 
días después fue con mi familia a un paseo y se ahogó. 
¡Yo no maté al vecino! Solo lo presentí. 
Todas estas cosas comenzaron a producir en mi un rechazo inconsciente a todo lo que 
no fuera ―normal‖. Durante mi adolescencia me consideré un ser desdichado por haber 
nacido con esta carga, la que otros consideraban un don. El resto de mi adolescencia lo 
pasé en internados, donde siempre hice todo lo posible para que mi problema no se 
notara, aunque a veces no lo logré. 
A medida que me alejaba de la pubertad y tal vez gracias a mis esfuerzos, las extrañas 
capacidades fueron disminuyendo, hasta prácticamente desaparecer. 
En 1957, siendo yo santiaguino, entré a estudiar ingeniería a la Universidad de 
Concepción. Allí viví en la pensión de la señora Enriqueta Schumacher, augusta matrona 
cuyo hogar albergó a varias generaciones de profesionales hoy egresados de dicha 
universidad. 
En casa de doña Enriqueta la mayoría de los pensionistas eran estudiantes de medicina, y 
de alguna forma algunos terminaron enterándose de mi gracia. Intentaron estudiarme 
porque siempre creyeron que lo que yo hacía eran trucos, pero de esa forma yo tuve
 
 

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acceso a textos de psiquiatría y sicología. También descubrí que si me ponía un delantal 
blanco podía asistir a las clases y visitar a los enfermos en la ronda diaria. El asunto 
empezó a gustarme. 
En 1960 Concepción fue azotada por un fuerte terremoto, el que mandó abajo a mas de 
la mitad de la Universidad, Escuela de Ingeniería incluida. Yo tuve que volver a Santiago, 
donde conocí a una persona que me impresionó profundamente. Se trata de Enrique 
Inhen B., constructor civil y uno de los psíquicos mas increíbles que he conocido, a pasar 
de que nunca se ha dedicado a estas cosas y tampoco las ha tomado en serio. 
Intercambiamos conocimientos y como ambos teníamos gran curiosidad por el tema 
comenzamos a experimentar. Los resultados no se hicieron esperar: eran increíbles. 
Podíamos desafiar muchas leyes naturales, aunque no sabíamos por qué. 
En vista del éxito que conseguíamos, tuvimos la peregrina idea de que con nuestras 
capacidades podríamos aliviar trastornos mentales. Comenzamos a relacionarnos con 
insanos, curábamos supuestos males de ojo, enfermedades imaginarias, posesiones 
diabólicas y otras yerbas. Desgraciadamente y por que no cobrábamos, empezamos a 
hacernos famosos, hasta que: ...........¡Comenzamos a contagiarnos! 
¡Si señores!, Aunque Uds. no me crean ¡La locura es contagiosa!, si no, vean a algunos 
ufólogos... 
Para Enrique esto trajo muy serias consecuencias en su vida privada y para mi tal vez fue 
peor. Comencé a tener crisis de angustia, trastornos en el sueño y a experimentar 
extraños fenómenos inexplicables que no podía controlar. 
En resumen, nuevamente y debido a lo paranormal mi vida era un caos. Demoré años en 
estabilizarme y cuando logré hacerlo, definitivamente no quise saber mas del asunto. 
Trece años después y cuando todo parecía olvidado comenzó mi relación con 
Friendship. No se como, pero con una sutileza de otro mundo y a través de las 
conversaciones radiales me fueron llevando hacia esos temas. 
 

Undécima parte. Preparación 

 
Si hay algo admirable en Friendship es la facilidad que tienen para dirigir una 
conversación hacia los temas que ellos desean. 
Normalmente comenzábamos hablando sobre el último partido del Colo Colo y antes de 
cinco minutos ya nos estábamos preguntando quienes éramos, de donde veníamos y 
hacia donde íbamos. 
Así fue como más de alguna vez tocaron el tema de lo paranormal y yo caí, contándoles 
mis desgraciadas experiencias al respecto. Lo más curioso fue que no parecieron 
extrañarse, sino que mas bien como que dieron a entender que lo sabían. 
Me preguntaron por qué no había continuado con las experiencias y yo les contesté que, 
ni a palos, ¡Ya había tenido suficiente!. 
Allí fue donde me explicaron, que lo que yo llamaba capacidades paranormales no eran 
tales, ya que todos los seres humanos nacen con el hardware necesario como para 
hacer esas cosas y aun mucho más. El problema es que a medida que vamos creciendo 
y ―educándonos‖se van perdiendo. En el hombre primitivo estas capacidades fueron 
fundamentales para su desarrollo y en ese tiempo se mantenían durante toda la vida, tal 
como ahora ocurre con muchos animales. 
Hay personas que, a veces, por caprichos de la genética, nacen mas dotados al 
respecto, pero que si no ejercitan esas capacidades, poco a poco las van perdiendo.
 
 

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También me contaron que ellos usaban mucho esas técnicas y que por lo tanto las 
habían estudiado y medido y que ahora incluso podían amplificarlas por medios 
electrónicos. 
No se como, pero terminaron convenciéndome para reanudar mis experiencias 
parasicológicas, claro que ahora dirigido por ellos. 
Comenzamos el entrenamiento en el año 1987, primero con cosas muy simples, que no 
puedo negar me dejaron bastante entusiasmado. Después la cosa se puso mas 
complicada y comenzaron las exigencias. Yo no debería probar ninguna sustancia 
estimulante, tales como cafeína, nicotina, alcohol etc. 
El cerebro, que es parte del hardware que utilizamos para estas técnicas, debe de estar 
totalmente limpio y en estado de reposo, solo entonces puede funcionar correctamente. 
Cualquier sustancia extraña solo confunde las percepciones, lo que termina produciendo 
los caóticos resultados que podemos observar en la mayoría de los llamados Encuentros 
del Tercer Tipo. 
Estos son generalmente, o casuales, o intentos de comunicación, los que la mayoría de 
las veces se ven frustrados porque el cerebro del receptor está contaminado por algún 
tipo de estimulante. Hay que destacar entre estos últimos, especialmente, a la 
adrenalina, la que es producida automáticamente por el cuerpo, cuando el cristiano se 
asusta ( y no es para menos). 
Se debe recordar que estos intentos de comunicación se realizan por medio de telepatía 
y que por lo tanto lo que se enreda no son palabras, sino conceptos, lo que es mucho 
peor. 
En un comienzo esto me entusiasmó mucho, pero al correr de los meses, vine a caer en la 
cuenta que para conseguir lo que ellos pretendían de mí, yo debería de dejar de ser 
quien era, lo que en ese momento para mí era inaceptable. 
Llegué a fumar casi tres paquetes de cigarrillos al día, con el alcohol nunca he tenido 
problemas, era lo que llaman un bebedor social y en cuanto al café, lo consideraba 
indispensable para paliar el frío de Chiloe. Mis finanzas andaban pésimo, mi matrimonio 
peor, tenía una tos y una bronquitis crónica pero....no quería cambiar. 
Poseía una serie de conceptos prejuiciosos, de esos que a uno le inculcan cuando chico, 
sobre que era la vida, que amistades se debiera tener, cómo había uno de comportarse 
para que no lo hicieran huevón, cómo había que pelear las oportunidades antes de que 
llegara otro, que a las mujeres había que tolerarlas y aprovecharlas, etc, etc, etc. 
Y no quería cambiar. 
Ahora pasaba mas tiempo en Santiago, ya que trabajaba en un proyecto de explotación 
del fundo, para que CORFO me prestara plata. 
En cuanto a Friendship, deseaba aprender, pero no a ese costo, por lo tanto hacía 
trampa. Total los gringos estaban lejos. ¿Cómo se iban a enterar? 
Si me pedían que meditara y me mantuviera solo en una pieza oscura durante una hora, 
yo a los quince minutos estaba afuera. 
Pensé que ahora estando en Santiago no necesitaría el café, traté de no beber, pero 
cuando se está quebrado y alguien te ofrece un whisky. ¡Uno no es de fierro! 
Con el cigarrillo la cosa era mas fiera. Un vicio arraigado durante mas de treinta años en 
el cuerpo no se quita así no mas. Compraba cigarrillos con menos nicotina, por lo tanto 
tenía que aumentar la cantidad. A veces me sorprendía con dos cigarrillos prendidos. No 
me sentía seguro cuando viajaba si no llevaba una o dos cajetillas de repuesto. 
Tenía que aguantar cada cierto tiempo las filípicas de Octavio, Oscar o Rodrigo: