ISLA FRIENDSHIP CONEXIÓN OVNI - Libro Completo - páginas 1 - 10

22.07.2014 21:37

 

ISLA FRIENDSHIP 

CONEXIÓN OVNI 

Por Ernesto de la Fuente Gandarillas 

Primera Parte: ¿Quién soy? 

18/01/2001 11:32:43 

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Mi nombre es Ernesto de la Fuente Gandarillas y nací en Santiago de Chile el 17 de 
Diciembre de 1939. 
Primero que nada quiero agradecer a Mariano por la oportunidad que me brinda al 
otorgarme este rincón en su website. 
 
Es la primera vez que se me permite hablar sin tener un periodista de por medio. No es 
que tenga algo en contra del periodismo o los periodistas pero deseaba, por una sola 
vez, elegir yo que es importante y que no, en la increíble historia que sin querer me tocó 
vivir. 
 
Estudié Ingeniería Civil Mecánica en la Universidad de Concepción entre los cincuentas y 
los sesentas, no por vocación sino por obligación, ya que mi padre era ingeniero. Sin 
embargo la principal actividad que he tenido hasta hace poco ha estado relacionada 
con el cine y la televisión, primero en Chile, cuando se creó el Canal 9 en el edificio de la 
calle Beaucheff de la Universidad de Chile y luego en los Estados Unidos, viajando para la 
realización de documentales. 
 
En Norteamérica siempre quise ser camarógrafo de documentales (y no lo hacía nada 
de mal), pero desgraciadamente cuando estuve en Nueva York era el único técnico 
cinematográfico que podía hacer sonido y que hablaba español, así fue como quedé 
etiquetado como Ingeniero de Sonido. Esta exclusividad me hizo ganar buenos dólares, 
aunque no era el trabajo ideal. 
 
Posteriormente volví a Chile y como el negocio audiovisual no estaba muy bueno en 
aquel entonces, decidimos (porque ya me había casado) irnos de colonos a Chiloe. Eso 
fue en el mes de Septiembre de 1983. Allí tuve un fundo de 2.200. Hás, cerca del pueblo 
de Quemchi, cuyo bosque pretendía explotar. 
Les cuento todo esto para quitarme esa etiqueta de personaje extraño con que la prensa 
siempre ha pretendido mostrarme. 
 
Hasta aquí, como Uds pueden ver, parecería una persona casi normal. Trabajaba mucho, 
me había casado porque era necesario hacerlo, trataba desesperadamente de ganar 
mucho dinero, competía con otros, fumaba mucho, compraba y fornicaba todo lo 
posible. 
Con decirles que era tan normal que no creía en sucesos paranormales. 
En cuanto a la religión, me creía católico, aunque a mi manera, es decir como a mi se 
me antojara. 
No era tan arrogante como para afirmar que éramos los únicos habitantes del universo, 
pero por lo que había aprendido en la universidad, sabía, lo había dicho Einstein, que era 
imposible que vinieran a vernos. 
Yo creía que lo estaba haciendo muy bien y casi todos mis conocidos opinaban lo 
mismo. 
Fue entonces que por necesidades de sobrevivencia me compré una estación de radio 
de 11 metros, y ocurrió lo que jamás habría imaginado y que terminó por cambiar el 
rumbo de mi vida en 180º.
 
 
 2
Después de algún tiempo, que fue lo que me costó dominar el equipo, me hice amigo, a 
través de la radio, de otros colonos que también se estaban instalando, aunque mucho 
mas al sur que yo. Según ellos se trataba de una congregación religiosa llamada 
Friendship que había comprado una isla en el archipiélago de los Chonos. La isla no se si 
tendría nombre, pero ellos le pusieron Friendship, al igual que a la estación de radio que 
operaban. 
 
Estas conversaciones se realizaban casi todos las tardes y se prolongaban por una o dos 
horas, según fueran las condiciones de propagación magnética. 
Así, a medida que pasaban las semanas, se fue cimentando una hermosa amistad entre 
personas, supuestamente, con intereses comunes y aislados del resto del mundo. Debo 
aclarar que en esas conversaciones no participábamos solamente ellos y yo, sino muchos 
otros radioaficionados tanto chilenos como del resto del cono sur de América. 
 
Los Friendship poseían un yate, el Mythilus II, con el cual surtían las necesidades de su 
congregación, y un día mientras estaban a la cuadra de la isla Caucahué me llamaron 
por radio para que nos conociéramos personalmente en el muelle de Quemchi. Allí fue 
donde los vi por primera vez. 
 
Su aspecto era el de personas saludables de una edad indefinible entre los 35 y los 55 
años. Su cabello era rubio oscuro, ojos claros y piel tostada por el sol, su estatura era 
bastante mas allá de la media, pero lo que mas llamaba la atención era la paz que 
irradiaba su presencia. Me hizo recordar la sensación que había sentido años atrás, 
cuando por razones de trabajo tuve que filmar a un famoso maharashi hindú. 
 
Con posterioridad a este encuentro ellos comenzaron a visitarme en mi casa y yo 
empecé a conocerlos más. Pero entre mas los conocía mas me sorprendían, sus 
conocimientos y cultura eran increíbles, pero lo mas extraño era que estaban basados en 
principios diferentes a los nuestros. Por ejemplo, su matemática no usaba base 10 como 
nosotros sino que la base 6, la que a veces para ciertos cálculos se transformaba en 60; 
también su medicina partía de principios diferentes, al fijar su atención en el cuerpo sano 
y no en las enfermedades. En historia, antropología, paleontología, astronomía, física, etc, 
sus conocimientos eran increíbles, aunque a veces contradecían a los nuestros. 
 
Todo esto me llevó a tener largas discusiones radiales con Ariel, Rafael, Gabriel etc, que 
eran los nombres que ellos usaban. Al preguntarles por la fuente de tan increíble 
sabiduría, humildemente contestaban que ellos eran ignorantes y que solo se limitaban a 
poner en práctica los cocimientos que les entregaban los ―Angeles del Señor‖. 
En un principio yo creí que la frase ―Los Angeles del Señor‖ era simplemente una figura 
literaria que usaban dentro de sus creencias religiosas, pero a poco andar comencé a 
escuchar cosas como que ―el próximo jueves no podríamos seguir conversando porque 
bajarían a la isla los Angeles del Señor‖ o que Nathaniel debería retirarse de la radio, pues 
era requerido por los Angeles del Señor‖ etc. etc. 
 

Segunda Parte: Indicios de lo increíble 

 
Vino el invierno de 1984 y todos lo sufrimos, especialmente yo, pero fui prontamente 
socorrido por la gente de Friendship con una humildad y generosidad pocas veces vista, 
lo que lógicamente comprometió mi gratitud, así que no fue raro que poco tiempo 
después, cuando ellos me solicitaran un favor yo estuviera dispuesto a hacer cualquier 
cosa por la congregación. 
Lo que tenía que hacer era bastante fácil. Consistía en recibir en estaciones de ferrocarril, 
terminales de buses y lugares similares en la X Región, a familias y personas que se dirigían,
 
 
3
―invitados‖ a Isla Friendship y llevarlos en mi vehículo hasta algún pequeño puerto 
cercano donde los recogería el Mytilus II. Lo hice varias veces y aún recuerdo los nombres 
de algunos de ellos, especialmente el de la familia Lucero. Este no era su apellido sino 
que el distintivo que tenían como radioaficionados. Ariel me explicó que se trataba de 
Octavio, su esposa Cristina y tres hijas, los que llegarían en una fecha determinada al 
terminal de buses de Puerto Montt. Pocos días antes del señalado para ir a buscarlos Ariel 
me avisó que no vendrían pues habían tenido inconvenientes de ultima hora. 
 
A todo esto, yo ya había sido invitado varias veces a conocer Isla Friendship, lo que aún 
no había hecho simplemente por razones de tiempo. Hay que tener en cuenta que hacer 
una visita de este tipo, en esas latitudes, toma por lo menos dos semanas pues las 
distancias son muy grandes y el único medio de transporte eran los viajes del Mytilus II 
cuando pasara cerca de mis coordenadas. 
 
Hubo un segundo aviso de que los Lucero viajarían, el que tampoco se cumplió. A todo 
esto, yo cada vez estaba mas impactado por lo que seguía viendo de la Congregación, 
me di cuenta que esto no era normal, pero no tenía ni siquiera con quien comentarlo. 
Vivía solo, mi vecino mas cercano estaba a 5 Km y solo veía a otro ser humano cada 4 o 
5 días. 
Recuerdo que fue en pleno invierno cuando se me avisó, por tercera vez, que los Lucero 
ahora si vendrían. En esa época del año es muy poco lo que se puede hacer en faenas 
madereras en Chiloe, así es que me encontré con tiempo suficiente como para acceder 
a la invitación que constantemente se me hacía de visitar la isla. 
 
Preparé el vehículo, hice una gran maleta y dejé todo arreglado en el campo como para 
una ausencia de un mes. Desgraciadamente dos días antes de iniciar la búsqueda de los 
Lucero, Ariel me avisa que se habían arrepentido nuevamente. Si ellos no iban yo 
tampoco podía hacerlo ya que no podía hacer viajar al Mytilus II 500 Kms solo para 
llevarme a mi. 
 
Así fue como me encontré en Chiloe en pleno mes de Agosto, con la maleta hecha y 
nada que hacer por un mes. 
Mis hijos estaban chicos y vivían en Santiago con su madre y ya hacía muchos meses que 
no los veía, por lo que sabiamente decidí visitarlos. 
 
Mi afición por la radio en todo ese tiempo había crecido, ya sabía mucho mas y había 
comprado nuevos equipos, uno de los cuales permanecía siempre prendido en mi 
vehículo. Durante mi estada en Santiago, por costumbre, el equipo permaneció 
encendido y así fue como un día en la frecuencia 27.215 Khz escuché que operaba una 
estación de nombre Lucero. Permanecí uno o dos días escuchando y así fue como me 
enteré de que el operador se llamaba Octavio, su esposa Cristina y sus hijas Paula, 
Andrea y Claudia. Las coincidencias eran demasiadas así es que decidí contactarlos. 
 
Tomé el micrófono y luego de los saludos de rigor les expliqué quien era yo. A Octavio le 
cambió la voz e inmediatamente me dijo que nos juntáramos en la rotonda Quilín para 
que luego fuéramos a su casa. 
Aquí se produjo inicialmente una conversación bastante cómica ya que yo estaba 
impaciente por saber quienes eran los Friendship y creía que Octavio sabía, pero a su vez 
la familia creía que yo era un enviado de la isla y no paraban de interrogarme. 
 
Finalmente llegamos a la conclusión de que ninguno de nosotros sabía exactamente qué 
era Friendship. Octavio Ortiz me confesó que él había hecho grabaciones de audio de 
sus conversaciones radiales con Friendship y que si no se había ido a la isla era 
 
 
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simplemente por arrepentimientos de última hora de alguno de los miembros de su 
familia, causado por el miedo a lo desconocido, ya que durante su relación con la 
congregación habían visto y les habían ocurrido cosas absolutamente fuera de lo normal. 
Tanto era así, que habían formado un grupo con otros contactados para intercambiar 
información, grupo al cual yo me uní. 
 
A la primera reunión que fui asistieron alrededor de nueve personas, la mayoría de cuyos 
nombres recuerdo y lo que escuché escapaba a toda lógica; sanaciones, adivinación, 
predicción de sucesos y soluciones tecnológicas para todo tipo de problemas, soluciones 
que eran increíblemente sencillas pero que funcionaban..... 
 
Yo tuve que volver a Chiloe, pero mantuve el contacto con el grupo, así fue como me 
enteré de los sucesos del 17 de Agosto de 1985. 
Ese día Cristina conversaba con Ariel, quien se suponía estaba en la XI Región y en 
respuesta a las continuas invitaciones que estos le habían hecho le repitió la que siempre 
hacía, en el sentido de que cuando alguno de ellos viniera a Santiago pasara por su 
casa. La respuesta no se dejó esperar: 
 
< Es que ya estamos aquí > 
Cristina se apresuró en darles las indicaciones de como llegar, pero ellos le dijeron: 
< No es necesario, anda a la ventana de la pieza de la Claudia y mira hacia arriba > 
Lo que vio la dejó con la boca abierta; sobre su casa y a pleno día había una gran esfera 
de color gris que emitía luces de diferentes colores. En ese momento llegó Octavio y 
comenzó a grabar. 
 
El objeto se mantuvo sobre Santiago y fue visto por miles de personas, se sacaron muchas 
fotos e incluso fue filmado por los canales de televisión. 
Mientras tanto, en la radio seguía la conversación, la que probablemente Uds. habrán 
escuchado ya que se puede encontrar en este website y que además fue difundida 
mundialmente. 
 
Tercera parte. El Silencio de los Inocentes 
 
Después de esto ya todo cambió, especialmente para personas ―racionales‖ como yo, 
que no aceptaban la existencia del fenómeno Ovni. 
La tendencia normal entre las personas ―racionales‖ enfrentadas a un fenómeno 
desconocido es la de correr a consultar con algún profesional que sepa. Pero, en este 
caso ¿Quién sabe? 
 
Aquí comenzó una larga peregrinación entre ―especialistas‖ algunos buenos y otros no 
tan buenos. 
Sobre esta parte nos extenderemos posteriormente y tal vez en una pagina humorística 
que podría inaugurar Mariano, con decirles que algunos nos recibieron con largas túnicas 
blancas, otros con buzos espaciales y grandes medallones, nos obligaron a tomarnos de 
las manos y ponernos gorros de cobre con antenas de alambre, etc, etc, etc. 
 
Como la comunicación radial en 11 mts es pública mucha otra gente comenzó a subirse 
al carro, algunos con no muy claras intenciones. Así fue como empezaron a aparecer 
representantes de sectas y otros extraños y tenebrosos grupos que pretendían 
convencernos de que nos uniéramos a ellos. 
 
También hay que sumar el acoso periodístico del que fuimos objeto, especialmente de 
parte de la prensa extranjera, quienes entrevistaron a algunos de nosotros y luego 
publicaron lo que ellos quisieron, incluso insultando a entidades políticas o religiosas, lo 
que es algo que nosotros nunca deseamos ni autorizamos. 
 
 
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Debido a lo anterior muchos contactados, sabiamente, se desligaron del grupo y hoy no 
quieren ni oir hablar del asunto. 
 
Después de lo anteriormente relatado, es decir a principios de 1986, comienza un periodo 
de realismo mágico, por decir lo menos. Estas cosas solo pueden ocurrir en 
Latinoamérica. Teníamos en la radio, en la banda de 11 mts , a un grupo de 
extraterrestres que estaba dispuesto a responder cualquier pregunta que quisiéramos 
hacerles. 
 
Yo estaba en Chiloe y traté de aprovechar la coyuntura al máximo, preguntando cosas 
fundamentales para el progreso de la raza humana: 
 
¿Cuál es el remedio para el cáncer? La respuesta no se hizo esperar y ahí vine a caer en 
la cuenta de algo que jamás había pensado. No iban mas de cinco minutos de 
conversación y yo ya estaba perdido. ¡¡ Necesitaba por lo menos ser medico para 
empezar a comprender !! 
 
¿Que energía usan? Allí algo entendí, pero solamente la idea básica. Necesitaba saber 
mas física y aceptar ciertos principios de la física de ellos, los que me eran además de 
desconocidos, ilógicos. 
¿De donde vienen? 
< Del Universo > 
--Si, pero ¿de qué parte del Universo? 
< ¿Conoces tu el Universo? > 
Reconozco que algo aprendí en esos meses que siguieron de preguntas y respuestas a 
través de la radio, pero a una persona no se le puede enseñar Calculo si no domina la 
Aritmética. 
 
Mientras tanto desde Chile y otros lugares de Sudamérica otros también preguntaban. En 
ese tiempo y por razones de trabajo yo comencé a viajar mas a menudo a Santiago y los 
escuchaba: 
¡Oye marciano!..... ¡Cántate cuales van a ser los números del Loto! 
También había consultas sentimentales: 
¿Es cierto Ariel, que mi marido me engaña con la Walesca del kiosko? Etc, etc, etc. 
Si hay algo que se debe admirar de los Friendship es su paciencia. Respondían todas las 
preguntas con una caballerosidad de otra galaxia, no había nada que los sacara de su 
hablar pausado y repetitivo. 
 
Por suerte no todo se perdió. Yo traté con grandes dificultades, de reclutar a profesionales 
y especialistas para que hablaran con ellos los que se negaban en un 70% de los casos, 
especialmente en el gremio médico. 
 
Pero, como decía, hubo honrosas exepciónes entre las que cabe destacar: 
Un ingeniero electrónico de Santiago llamado Daniel Morales que consultó sobre la 
telepatía y que según planos de Friendship comenzó a construir una inmensa antena 
para recibir ondas telepáticas. La enseñanza iba muy lenta y Daniel creyó que podría 
adelantarse por su cuenta y probarla. Lo hizo a pesar de las advertencias de Friendship y 
recibió una fortísima descarga electrica. Eso era imposible, ya que la antena no tenía 
fuente de alimentación, así es que lo intentó otras dos veces, con similar resultado. 
 
Estaba tan shockeado que salió al patio de su casa un momento para calmarse y allí vio, 15 
minutos después, como la inmensa estructura se venía abajo sin razón aparente 
destruyendo parte del techo de su vivienda. Nunca mas volvió a intentarlo y quedó tan 
impresionado que incluso se fue a vivir a Ancud por dos años para tratar de acercarse a 
Friendship, lo que no consiguió, ya que nunca mas lo llamaron. Tengo entendido que 
ahora está de vuelta en Santiago.
 
 
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Un joven dentista originario de la V Región, que hacía la práctica en un pequeño 
consultorio rural en la Isla de Chiloe. Esta comunicación se hizo a través de mi equipo de 
radio, por lo cual yo estuve presente. Los conceptos son tan interesantes y novedosos que 
hace un año atrás cometí la infidencia de dar su nombre a una periodista, ella lo ubicó 
pero él se negó a hablar del tema. 
 
Respeto profundamente su actitud ya que recién 
ahora me entero de las desagradables consecuencias que le trajo esta anormal 
experiencia. Sin embargo en futuros articulos me referiré a los conceptos, aunque por 
supuesto sin revelar la identidad del profesional. 
 
Un estudiante de medicina, que ahora ejerce como neurocirujano, a quien le debo 
mucho ya que salvó a alguien a quien yo quiero. Con él también hablé para que narrara 
su experiencia a la misma periodista, me contestó que lo haría de mil amores pero:.......¡Te 
figuras!... ¿Qué diría el Colegio Médico? 
Hay que tomar en cuenta que desde los sucesos narrados hasta hoy, han pasado mas de 
14 años. La gente cambia y la situación es diferente 
 
También están los casos de Mona Topógrafo, Palomo Blanco, Pancho California y otros, 
todos estos nombres radiales a quienes no conozco personalmente pero que me consta 
que participaron en el caso a través de sus aparatos y que han optado por un sabio y 
respetable silencio. Cuarta 
 

Cuarta parte. ¿Quienes son? I 

 
A todo esto yo tuve que volver a Chiloé para atender mi negocio, el que cada día 
andaba peor. Jamás se me había pasado por la cabeza la cantidad de capital que se 
necesita para explotar 2.200 Há. de bosque nativo, además que no se saca nada con 
tener 3.700.000 pulgadas de madera si uno no tiene a quien vendérselas. 
 
Mi relación con los Friendship seguía igual, es decir conversaciones radiales todas las 
tardes y visitas o navegaciones junto a ellos cada 15 o 20 días. Nos ayudábamos 
mutuamente. Así fue como llevé a varias personas y grupos familiares hasta el Mytilus II. 
 
Entre ellos puedo recordar a una mujer joven de Antofagasta, a una familia de La Serena 
que era amiga radial de Octavio Ortiz, a Carmen Carvajal y sus dos hijas, de Santiago, 
quien arrancaba de un marido delincuente que la golpeaba, etc, etc. Mis posibilidades 
de conversación con esta gente no eran muchas, ya que duraba lo que un viaje desde 
el terminal de buses o la estación de Puerto Montt, hasta el puerto de destino, el que 
generalmente era Calbuco, Carelmapu, Linao o Choen. 
 
No puedo negar que a pesar del gran afecto que sentía por ellos también les temía. Ese 
temor no se debía a nada racional, simplemente era temor a lo desconocido. 
 
Por eso mismo cada vez preguntaba mas, ellos me respondían, y a pesar de eso la 
incógnita era cada vez mayor. Es que el lenguaje que usa Friendship puede ser bastante 
críptico. Se parece mucho a la redacción de antiguos manuscritos sagrados, es decir, 
hoy se entiende de una manera y en una o dos semanas mas uno le encuentra otro 
significado, además hay que agregar la comprensión de ciertos conceptos que nosotros 
no manejamos y que por lo tanto mal entendemos. 
 
Yo no era el único que hacía preguntas, también las hacían por radio Octavio y Cristina 
Ortiz, Oscar y Cristina Nazca (nombre radial), Mona, Tania Wollffensson y Rodrigo 
Fuenzalida que se había unido al grupo.
 
 
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Hay que tomar en cuenta que se estaba produciendo un fenómeno que es bastante 
común entre radioaficionados: el que personas que no se han visto nunca terminan 
contándose mutuamente todo tipo de intimidades. 
Una noche Cristina preguntó derechamente a Ariel: 
 
Uds. ¿son extraterrestres? 
 
La respuesta fue: 
 
No, tu tienes una confusión, nosotros, los de la Congregación, somos todos nacidos de 
mujer, lee Genesis 6. 1 a 4. 
En otra oportunidad yo le pregunté cuantos años de escolaridad tenía ya que sabía 
tanto, él me contestó: 
Yo, es muy poco lo que se, solo ocupo los conocimientos que me entregan ―Los Angeles 
del Señor‖ 
 
Ya esto lo había escuchado otras veces, así es que pregunté: 
 
¿Quienes son ―Los Angeles del Señor‖? 
Ernesto, varias veces te hemos invitado para que vengas a conocerlos 
Allí recién me di cuenta que lo de ―Angeles del Señor ― no era solo una figura literaria. 
 
Otra vez, también hablando con Ariel, con quien puedo decir que ya nos unía una 
amistad personal, le pregunté que hacía antes de entrar a Friendship y me respondió: 
No me vas a creer, pero yo pertenecía a las Fuerzas Armadas 
 
-¡Vaya!, te debe de haber sido muy difícil, dado los principios pacifistas que tu sostienes. 
No, yo era joven y lo único que quería era volar. Además tuve suerte, durante mi 
entrenamiento y antes de entrar al conflicto ―vi la Luz‖ y desde entonces que estoy con 
Friendship 
 
-¿Como es ―la Luz‖? 
Tu, algún día la verás 
 
Allí me di cuenta que ―la Luz‖ también era otro de los conceptos especiales y que se 
trataba de algo bastante concreto. 
 
Si Uds. Se fijan, en la mayoría de los encuentros Ovni los testigos relatan haber sido 
envueltos por ―una luz‖. Una luz que los privó de su voluntad, que los llenó de paz, que les 
comunicó respuestas, que los hizo caminar, etc etc, pero siempre ―una Luz‖. 
Es similar con ―Angeles del Señor‖,no se trata de seres altos, rubios y de emplumadas alas, 
como nosotros creeríamos, ni de niñitos regordetes con el culito al aire como los pintaban 
en el renacimiento. 
 
Son simplemente seres que por su evolución se encuentran mas cerca 
de Dios que nosotros. Tal como nosotros nos encontramos mas cerca de Dios que un 
habitante de la tierra en la Edad Media. En estos días a nadie se le ocurriría mandar 
cortarle la cabeza al cocinero porque el pavo no le quedó jugoso y blandito, o mandar a 
asar a un astrónomo porque dice que la tierra gira alrededor del sol. ¡Algo hemos 
avanzado! 
 
Semanas, talvez meses después, hablábamos de las fantasías y sueños que todos los 
humanos tenemos. A petición suya, le conté que uno de los mios era el de pilotear un 
gran Boeing 747. Ariel opinó: 
 
Ahora eso ya no tiene gracia, esos aviones vuelan solos, los pilotos solo tienen que 
preocuparse de que todo funcione bien,¡No como en mis tiempos! 
 
-¿Como así? 
 
La electrónica y la hidráulica le han quitado todo el romanticismo al volar, antes el avión 
era una prolongación de nuestro cuerpo. ¡Había que tener músculos! Si el avión caía 
había que tirar el timón y ¡con fuerza!. Terminábamos los entrenamientos con brazos y
 
 
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piernas adoloridos. Hoy no, en un 747, que pesa 100 veces lo que pesaba el mío, basta la 
presión de un dedo para cambiar el rumbo 
 
Esto, unido a varias otras confidencias, nos llevan a varias conclusiones. 
 
a) Ariel era piloto de guerra antes de que los aviones tuvieran sistemas hidráulicos. 
b) Hablaba sobre la base de Fort Lauderle en Florida, por lo tanto era norteamericano. 
c) No había participado en la guerra, pues cuando él ―vió la Luz‖ esta aun no 
comenzaba, es decir antes de 1939 Ariel, o como se llamara, tenía por lo menos 25 años. 
 
Lo anterior nos da a entender que Ariel en la actualidad debería tener por lo menos 87 
años, lo que a primera vista es imposible, ya que difícilmente representa 47. 
Este mismo tipo de razonamiento lo hemos aplicado a las confidencias de Rafael, Miguel, 
Gabriel, etc, y hemos llegado a conclusiones increíbles; algunos deberían de tener 148 
años. 
 
Quinta parte. ¿Quienes son? II 
 
Algunos años atrás, junto con Rodrigo Fuenzalida y por una casualidad, dimos con unos 
nombres, los que probablemente corresponderían a las identidades de Miguel, Exequel, y 
Gabriel, pero nuevamente nos encontramos con una paradoja; uno de ellos es 
perfectamente identificable, pero actualmente debería bordear los 100 años. 
 
Se trata de Andrea Nisbetti científico italiano colaborador de Wernher von Braun en 1937. 
Fue director técnico en Kumersdorf donde se destacó por sus extrañas teorias sobre 
energías alternativas. Después del bombardeo de Peenemünde, Nisbetti desaparece, 
para aparecer, muchos años después, en los Estados Unidos trabajando para NASA. Allí 
coopera en el diseño los cohetes Juno y Pershing. Lo último que logramos averiguar fue 
que en 1972 aun trabajaba en la agencia. 
 
Los otros son Pavel Graman y Gordon Balcon de quienes no tenemos mayor información, 
y si alguien la tuviera le rogaríamos nos la diera. 
Lo anteriormente expuesto los hace ver bastante terrestres, sin embargo hay otras 
anécdotas que contradicen esta suposición. 
 
En 1984 hubo una oleada de avistamientos OVNI en Chiloe. Incluso desapareció una 
señora, la que aun no aparece. 
 
Todo esto fue ampliamente divulgado por la prensa local y nacional, por lo que no fue 
nada de raro que, en nuestra charla de todas las tardes apareciera el tema. Me 
preguntaron si yo creía en la presencia OVNI. 
 
Mi respuesta fue que obviamente yo creía que otros lugares del universo pudieran estar 
poblados por seres inteligentes, pero que la física demostraba claramente que por 
muchos deseos que tuvieran no podrían venir a visitarnos. Las distancias son tan enormes 
que viajando a la máxima velocidad existente (no posible) demorarían miles de años. 
 
Su observación fue: 
 
Eso es cierto en la medida que el tiempo sea lo que tu crees que es 
-¿Y que otra cosa puede ser? 
Si tu te dieras la molestia de consultar ciertos textos sagrados, como 
El Libro de Abraham, o si alguien le hubiera dado la debida importancia a los argumentos 
de uno de los académicos, que en los años, 30 contendía con Einsteinen sus primeras 
publicaciones sobre la relatividad, todos Uds. sabrían a que me estoy refiriendo. 
 
-¡Ver para creer! 
 
Si tu vieras algo que estuviera fuera de tu entendimiento ¿lo creerías? 
-Si lo viera y lo pudiera medir y registrar, tendría que ser muy bruto para no creerlo.
 
 
9
El día siguiente amaneció nublado, la nubosidad baja típica del invierno chilote y yo 
comencé a las 9 AM con mi diaria rutina. 
 
Fui a la torre que tenía al lado del pozo y cerca de mi casa para hacer partir el motor. 
Ese motor diesel generaba electricidad mediante un ―Dinostar‖, al mismo tiempo que 
mediante una bomba, elevaba agua a la torre y cargaba las baterías con que se 
iluminaba de noche la casa. 
 
Como era un Dinostar partía con la energía de las mismas baterías, por lo que me 
bastaba conectar un interruptor y el ciclo comenzaba. Bastaban 25 minutos y los 
estanques de agua estaban llenos y las baterías cargadas. Sin embargo esa mañana solo 
insinuó un movimiento y se detuvo. ¡Baterías descargadas! 
 
Era extraño dado que la noche anterior no había ocurrido nada especial; la única 
explicación sería que alguna luz hubiera quedado encendida. Fui a buscar un tester y 
medí: 9,8 volts.¡Insuficiente para dar partida al motor! 
 
La única posibilidad que tenía era traer el vehículo, acercarlo a la torre, hacer puente a 
la otra batería y así hacer partir el diesel que cargaría las baterías descargadas. Me dirigí 
al cobertizo donde guardaba el jeep, metí la llave, conecté, ....dos vueltas y el motor de 
partida se detuvo. Medí y .....9,8 volts. 
 
Ahora la cosa se ponía seria, puesto que sin el vehículo no podría volver a la civilización, 
por lo tanto tenía que arreglar el generador ya que era la única manera de cargar 
baterías. 
El grupo estaba instalado en la base de la torre del agua donde habíamos construido 
una pieza con tablas. El lugar estaba oscuro ya que se alumbraba con una ampolleta 
alimentada por el Dinostar que ahora no funcionaba. Fui adentro y traje la linterna, la 
prendí. 
 
El filamento de la ampolleta apenas se puso incandescente. 
Eso ya colmó mi paciencia, el culpable tenía que ser Ruiz. 
Benedicto Ruiz era un personaje bastante especial. Cuando llegué él ya estaba allí 
instalado y no tenía la menor intención de moverse. De vez en cuando trabajaba para 
mi, pero con contrato, así después de un corto tiempo podía renunciar y cobrar cesantía. 
 
Entraba y salía de mi casa con mayor confianza que de la suya, donde doña Ema, su 
mujer lo mantenía con disciplina militar. Mas de alguna vez lo había sorprendido 
sacándome harina, azúcar o cambiándome las pilas de la linterna. Cada cierto tiempo 
se emborrachaba y me confesaba sus pecados. Eramos amigos, ambos sufríamos de 
similares problemas conyugales. 
 
Fui a buscar a Ruiz para que me ayudara a reparar el generador y para retarlo por 
haberme cambiado las pilas, hecho que Ruiz negaba a pie juntos. 
Trabajamos hasta las 11.30 AM, tratamos de hacer partir el diesel con un cordel, pusimos 
todas las baterías en serie. Nada. Lo raro era que dos baterías en serie, con 9,8 volts cada 
una tenían en total.....9,8 volts. 
 
Podría haber estado malo el tester, pero me acordaba de las pilas y me bajaba la furia 
contra Ruiz. Discutimos, yo grité, y entre tanto aspaviento Ruiz se apoyó en el interruptor. El 
grupo partió como si nada hubiera ocurrido. 
¡Excelente! Ahora solo necesitaba traer el vehículo y hacer puente con el generador. Así 
se cargaría también la otra batería. 
 
Fui corriendo al cobertizo, subí al jeep y por si acaso hice girar la llave. El motor partió 
inmediatamente. 
Llamé a gritos a Ruiz, el que no lo podía creer. En broma dijo: 
-Lo único que falta es que ahora prenda la linterna.
 
 
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Prendí la linterna y todo era normal. 
Me pasé mirando hacia el cielo el resto del día, pero nada. 
 
Sexta parte. ¿Quienes son? III 
 
La organización clerical de las islas del archipiélago de Chiloé ha influido mucho en sus 
costumbres. 
Aunque la cantidad de sacerdotes católicos no es tanta, el Obispado mantiene toda 
una organización de Diáconos, Alguaciles y laicos que no solamente se encargan de 
mantener la capilla y preocuparse de la ropa de los santos, sino que también de cuidar la 
moral y las buenas costumbres de los feligreses. 
 
Es así como en 1984 no había prostíbulos en Chiloe. Todo esto comenzó a cambiar con la 
―Época del Loco‖. 
 
El loco es un molusco (conchalepas conchalepas) muy apetecido en la mesa de los 
países orientales y que los chilenos hasta entonces estábamos acostumbrados a 
degustar, pero adquirió tal valor de exportación que desapareció de nuestros mercados 
y su comercio enriqueció a mucha gente. 
 
Un hogar de campo en Chiloe sobrevivía con $ 60.000. - mensuales y a ese standard se 
habían mantenido por muchas generaciones. Ahora industriales y exportadores de 
Santiago necesitaban sacar muchos locos, ojalá llevárselos todos, pero no había 
suficientes buzos, así es que pagaban mucho dinero a cualquier persona que les 
entregara locos. 
 
Accidentes hubo a montones pues jóvenes de 17 a 19 años, que no sabían ni nadar 
comenzaron a ejercer de buzos. Estos jóvenes recibían diariamente entre 
$ 200.000. - a $ 300.000. - ¡Si, diarios! 
 
Ante esta verdadera lluvia de dinero la prostitución no se dejó esperar y empresarios del 
ramo, provenientes de diferentes regiones del país, comenzaron a aparecer. 
Todos sabíamos donde estaban las casas y por supuesto que cuando pasábamos cerca 
echábamos una mirada, disimuladamente, para ver quien iba entrando. 
 
Yo viajaba por lo menos una vez al mes a Castro a comprar provisiones. Así es como ese 
día, como a las 12 de la mañana y mientras iba entrando en auto a la ciudad divisé, 
como a una cuadra de distancia, la inconfundible figura de dos de mis amigos Friendship. 
No me vieron, puesto que caminaban en el mismo sentido que yo y por la acera del 
frente. Sobresalían entre los chilotes por su estatura y ante mi atónita mirada 
desaparecieron al entrar al prostíbulo. 
 
-Bueno, pensé para mis adentros, 
¡Mayor prueba de humanidad que esta no existe! 
 
Lo que ellos hicieran adentro no era de mi incumbencia, sin embargo el hecho de que 
estuvieran allí, significaba que el yate debería de estar en el puerto. Si eso era así yo 
podría ir y conversar con mi amigo Alberto. Hacia allá me dirigí. 
 
Efectivamente, el Mytilus II estaba atracado al muelle y Alberto se encontraba enrollando 
unas jarcias. Subí y entre bromas, le conté lo que había visto. 
Para mi sorpresa, Alberto se puso serio, algo inusual en él, y me dijo: 
- ¡No es lo que tu crees! 
¿Qué es entonces? 
-Por el momento no te lo puedo explicar, porque no sabemos como va a resultar, pero 
ven a la tarde, hablas con ellos y ves los resultados.