Catalepsia

La Catalepsia

18.04.2013 16:17

 

La Catalepsia
 
 
 
 
Si hay una enfermedad que merece el título de "escalofriante", seguramente es la catalepsia. Para los que no esté  familiarizados son sus síntomas a modo de resumen esta es definición:
 
Es un estado morboso caracterizado por la rigidez cérea de las extremidades, que pueden ocupar diferentes posiciones mantenidas durante un tiempo (cuerpo rígido e inmovil). El sujeto no responde a los estímulos, y el pulso y la respiración se vuelven lentos. La piel se pone pálida”
 
Basta pensar en semejante acumulación de síntomas para darse cuenta de lo cercano que esa descripción se parece a la de la muerte, sobre todo porque son condiciones que pueden durar un respetable tiempo (se han dado casos de meses). Estos síntomas sin duda en determinados casos simulan una muerte perfecta, ni el pulso ni la respiración son apenas perceptibles y salvo que se haga un encefalograma es muy dificil determinar si alguien ha muerto realmente, del temor a "morir" de esta forma y posteriormente "resucitar" en un ataúd o con una suerte aún peor trata este interesantisimo artículo que el periodista Natán Soláns publicó en varias revistas
 
 
Les recomiendo que lean el artículo entero pues es uno de los documentos más escalofriantes que se ha publicado hasta la fecha.  
 
 
La Catalepsia o "Muerte Aparente" siempre había capturado la atención de todo mortal desde que Edgar Allan Poe escribiera su "Entierro Prematuro" (Premature Burial, 1831.) contando casos que pasaron entonces. La verdad es que no tenía más material (Ni el-de-reserva, con que cuenta todo periodista.)
 
 
"... así que miré mi panel de corcho, en la pared, donde durante más de dos meses de 1983 me había dedicado a estudiar esta oscura afección. A ver: Le podía pasar a cualquiera, pero eran propensos los epilépticos, aunque fueran leves. Un buen día, cualquier vecino despertaba en la mañana y comprobaba con sorpresa que no podía moverse. Ni siquiera la jaula toráxica respondía a su voluntad. El corazón no se alteraba pese al pánico y uno parecía no respirar, aunque sí lo hacía con la lentitud con que un yogui muy avanzado realiza sus ejercicios de Pranayama (Control de la respiración, más o menos.). No podía tragar, ni cerrar los esfínteres, ni abrir los párpados... "
 
 
Enterrados vivos, han sido muchos los casos de exhumaciones de cadáveres en los que el fallecido aparecía mostrando síntomas de haber despertado en su ataúd, su sufrimiento hacía que algunos de ellos intentasen incluso suicidarse.
 
 
Luego, claro, despertaba.
 
 
Últimamente (Desde 1978) se somete a todo "muerto sospechoso" a un Electroencefalograma, donde sí, se revela la Vida del presunto muerto.
 
 
Pero... ¿en cuantos pueblos o comunidades del tercer mundo hay electroencefalógrafos?
 
 
Muchos turistas terminaron gritando en el ataúd de un exótico país extranjero.
 
 
Después estaban los húngaros.
 
 
Ellos tienen una costumbre, fruto de su obsesión por los no-muertos (Briscolakas.). Ningún velorio se salva de que en determinado momento la abuela de la familia clave una larga aguja en la planta del pié del fallecido; si la sangre sale carmesí, de un rojo vivo, se sabe que es un cataléptico.
 
 
Los temas se agotaban: Estaba la gente que, colocadas en la bóveda familiar lograba romper parte del ataúd, entonces al entrar el aire pero no poder salir por estar empotrados en esas especies de bibliotecas mortuorias, padecían gritando, llamando a un cuidador que estaba lejos, durmiendo la siesta. Las fuerzas flaqueaban, al final, una semana después, morían de hambre y principalmente de sed, luego de estropear el hígado bebiendo su propia sangre...
 
Estaban también los otros, los ignotos, los que eran enterrados: Si su cuerpo se momificaba, como pasa en muchos cementerios, por saturación de la tierra o por remedios o alcohol que ingería el muerto, se notaba algo raro cuando, al exhumarlos, la momia estaba boca abajo.
 
 
Los que se convertían en esqueletos nunca sería catalogados como catalépticos porque, es sabido, luego que los deudos se alejan llorando al abandonar a su ser querido, los enterradores golpean con picos y palas el ataúd para que la fauna cadavérica (Gusanos, babosas, escarabajos enterradores, hormigas, etc.)no tenga dificultad en su tarea; después de todo son compañeros de trabajo.
 
 
Al maltratar la caja también golpean cruelmente al ser querido y cuando, años después es removido el cuerpo, es solo un amasijo de huesos confusos, un rompecabezas; nunca se sabrá si despertó en la tumba.                                    
Pero existe un lugar en el mundo donde La Catalepsia puede estudiarse con precisión, donde puede hacerse una Estadística seria. En Guanajuato, Méjico, la tierra tiene una rara particularidad:
 
El exceso de Azufre (Sulfuro.)del suelo hace que ningún cuerpo se pudra en aquel cementerio; todos se momifican rápidamente, en unos 6 meses. Esto unido a la costumbre de cobrar una cuota mensual a la familia por la permanencia del muerto produce una atracción turística.
 
 
La cosa es así: Las familias locales son muy pobres, y como todos los pobres de Sud y Centroamérica comen muchísimo (Fíjense la diferencia de estos con los pobres de la India o África, casi esqueléticos.) y tienen montones de hijos. Esto hace que pronto se olviden de los que-se-fueron.
 


 

 

Momias enterradas vivas

18.04.2013 16:27

 

Momias enterradas vivas
 
 
 
 
 
El Municipio entonces toma una drástica medida: El fallecido es exhumado rápidamente y su momia es puesta en una Catacumba subterránea, parada, sostenida con una cadena que corre todo a lo largo de las paredes blanqueadas con cal. En algún momento de 1924 al Municipio se le ocurrió cobrar la entrada a este sitio de recogimiento y los turistas no tardaron en convertirse en buenos clientes. Incluso Ray Bradbury hizo un cuento "El Grito Mudo", creo, se llama, por la sensación que dan los cadáveres de estar gritando al aflojárseles la mandíbula.
 
 
El espectáculo no puede ser más pavoroso: Miles de ex-vivos, con sus ropas cotidianas (Costumbre mejicana.) están parados frente a la curiosidad del público, con todo su pelo, músculos y piel. Con un peso mucho menor que en vida por la deshidratación, pero incluso con sus globos oculares velados, mirando al vacío. Allí puede verse al farmacéutico que murió hace 6 meses y a la nena tuberculosa que hace poco iba a la escuela. Pero el tema que nos interesa a nosotros es la Catalepsia. 123 momias arañándose la cara, mordiéndose las muñecas, hundiéndose los ojos, en posiciones fetales, en una coreografía del Dolor Extremo, muestran a cualquiera (No hace falta ser un experto.)que ese fue víctima de un Entierro Prematuro. Pero la joya (perdón, me extralimité.) de aquel reducto es una madre que parece gritar en su rostro acartonado y que tiene entre sus piernas, unido aún por un cordón umbilical como de cuero a un recién nacido que también parece dar alaridos, como un obsceno juguete.
 
 
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El misterio de la Catalepsia y el miedo a ser Enterrado Vivo
 
 
“Lo único que deseo para mi entierro es no ser enterrado vivo”. (Lord Chesterfield).
Esta angustiosa frase refleja que existe algo mayor que el miedo a la muerte, y es la preocupación de que un mal día nos encontremos dentro de un ataúd, solos, sin poder movernos, en una oscuridad completa, casi sin oxígeno y conociendo plenamente que hemos sido ¡enterrados vivos!
En todos nuestros países y en distintas épocas se han dado a difusión casos donde, aun dentro de la caja mortuoria e incluso en el mismo instante del velatorio, los individuos se levantan y, ante el susto de todos los presentes, vuelven a vivir.
Como no cuento más que con los casos que han sido de dominio público en Argentina y los que he recabado en internet, sólo puedo inicialmente agregar que la mayoría de los sucesos se relacionan con una enfermedad conocida como catalepsia, parálisis de sueño o catatonia.
 
LA CATALEPSIA
 
Esta dolencia se define científicamente como el estado nervioso patológico en el que se suspenden las sensaciones y se inmoviliza el cuerpo en cualquier postura, por antinatural e incómoda que resulte. En ella, las personas mantienen el cuerpo en la posición en la cual son colocadas. Esta reacción se suele observar en casos severos de esquizofrenia catatónica, pero también puede ser inducida por el estrés o por medicamentos tales como el haloperidol.
 
La catatonia de Kahlbaum constituye una afección que presenta una característica clínica bien precisa. El enfermo se presenta como doblado sobre sí mismo. Si se lo elonga, su flexión es tal que toma la postura de un feto, por lo que algunos psicoanalistas explican la catatonía como un retorno al estado fetal. Esta actitud en flexión -que si queremos enderezarla se acompaña de una resistencia activa muy fuerte-, constituye el síntoma mayor de la catatonía, el negativismo u oposición al cambio de posición.
 
Por otra parte, el semblante del catatónico es de una palidez especial, debida a una vasoconstricción de los vasos y capilares de la cara. Si sumamos a este color terroso del rostro la desaparición de la vivacidad en la mirada, tenemos la impresión de encontrarnos verdaderamente con un cadáver. Quizás por eso, los autores españoles de la Edad Media, tales como Perera de Medina, relatan que algunos enfermos catalépticos corrieron el peligro de ser tomados por muertos.
 
Algunos creen que no se trata de ineficiencia por parte de los profesionales de la medicina, sino que el fenómeno paranormal existe. Por alguna razón la muerte clínica es certificada, aun con el uso de un osciloscopio y su marca horizontal y el trazo plano. Sin embargo, el suceso se verifica luego, cuando se realizan exhumaciones en distintos cementerios, particularmente de pueblos donde no existe tecnología para determinar fehacientemente la muerte somática.
 
 
LAS DEFINICIONES DE LA MUERTE
 
Aunque sin duda pecaremos de falta de rigor científico, aquí se hace necesario definir las tres etapas que involucra la muerte: la clínica, la somática y la molecular.
 
La clínica es aquella que dictamina un médico, a través de cierto protocolo que puede incluir el uso de un estetoscopio, la reacción de pupila de ojo, la punción de encías, el vaho en fosas nasales, hasta el uso de cardioscopios para detectar la frecuencia vital.
 
La muerte somática se puede definir cuando el sujeto efectivamente está muerto, pero sus órganos siguen vivos. Es el caso de los implantes de riñón o incluso de corazón. Los tejidos son conservados una vez extraídos del muerto e injertados en otro organismo.
 
La muerte molecular es cuando la cadena de descomposición arrastra prácticamente a todo el cuerpo y ya es imposible revertir el proceso.
La pregunta que cabe entonces: ¿Muerte dónde estás...? Con cierta propiedad podría decirse que única y finalmente en la molecular.
 
Pero ni las definiciones de la muerte ni la existencia comprobable de la catalepsia pueden explicar el mito tan difundido de los Enterrados Vivos, cuya inquietante popularidad parece haber dado origen al velorio de 24 horas, tal cual hoy lo conocemos.
 
Son numerosísimos los ejemplos que se relatan de boca en boca y ahora a través de internet. El más notable cuenta que durante el conflicto de Vietnam se conoció que muchos de los cadáveres de soldados que retornaban para ser sepultados en su país, presentaban signos de haber vuelto a la vida dentro del féretro.
 Por último, y para dar un toque de humor a tan truculento tema, les recomiendo ser enterrados con un teléfono móvil o una Notbook que tenga las baterías bien cargadas. Si no logra llamar, envíe un mail o deje un rápido comentario... ¡Que enseguida saldremos hacia allí con nuestras palas!
 

MITOS Y LEYENDAS DEL CEMENTERIO DE LA RECOLETA

18.04.2013 17:17

 


 
La sepultada viva en el 
CEMENTERIO DE LA RECOLETA
Argentina
 
 
 
       
 
La leyenda cuenta que mientras se cambiaba para ir a un concierto, una amiga le dijo: "Debo confesarte algo. 
 
Es que ya no puedo esconderlo más: tu novio es también el amante de tu madre". 
 
 
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Su madre, alarmada, llamo a los doctores para que revisaran el estado de la joven. La conclusión fue demoledora: Rufina Cambaceres había muerto. Sólo tenía 19 años.
 
 
Esa misma noche su ataúd fue depositado en la cripta familiar del Cementerio de la Recoleta, junto a los restos de su padre.
 
 
Unos días después se descubrió que el féretro estaba derribado. Temiendo que alguien hubiera robado las joyas que lo cubrían, el cuerpo fue retirado de la tumba. 
 
Con horror, los presentes pudieron ver los arañazos que la propia Rufina, presa del pánico, había marcado sobre su cara y las paredes del ataúd al despertar en su propia tumba, para luego morir asfixiada.
 
 
 
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Había sido víctima de un ataque de catalepsia, enfermedad que apaga todos los signos vitales. 
 
La medicina de la época no supo diferenciar ese estado del de la muerte, condenando a la señorita Cambaceres a un entierro en vida.
 
 
Después de la tragedia, fue erigido el magnífico monumento que señala la tumba de la joven, obra del alemán Richard. Representa a Rufina frente a la puerta de su cripta, tomando el picaporte como si pudiera salir. 
 
Como hubiera querida esa fatídica noche. 
 
 
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Quién fue el caballero que rompió su corazón?. El único presidente soltero que tuvo la Argentina: 
 
 
Hipólito Yrigoyen, quien después de un tiempo tuvo un hijo con la viuda de Cambaceres.
 
 
 

 

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