Animitas fantasmas

El "VIROLA" DE CALLE CHACABUCO

13.04.2013 16:22

 

El "VIROLA" DE CALLE CHACABUCO

 

 

 

 

Coordenadas: 33°26'49.68"S 70°40'41.67"W

Categoría: ANIMITA URBANA

 

Se cuenta que el "Virola" era cantante callejero y guitarrero de locomoción colectiva; que murió atropellado o bien asesinado en un asalto; que vivía en el barrio o que sólo iba de visita a este sector. Su animita se encuentra en los límites de las comunas de Santiago y Estación Central, a pocas cuadras de la Alameda. Está exactamente a los pies de un árbol de calle Chacabuco, entre Erasmo Escala y Romero, sobre la acera poniente... Es el lugar exacto de su tragedia.

Con una lámina metálica grabada, se muestra el rostro sonriente del infortunado, justo sobre las flores de la animita y bajo la tosca cruz que la corona. Dice esta misma placa que el nombre real del "Virola" era Héctor Fernando Andrade Salazar, y que nació un día 15 de agosto de 1959. "Tus familiares y amigos te recordarán siempre, Virola", jura el mensaje allí expresado.

Tenía 38 años cuando la desgracia lo tocó aquel día 10 de abril de 1998, también indicado en la lámina. Los comerciantes del sector, particularmente en la vereda de enfrente, conocen mejor esta amarga historia: un grupo de amigos entre los que estaba el finado, se habían reunido en la calle Chacabuco cuando se desató una riña entre algunos ellos mismos, probablemente pasados de copas. Uno de los presentes portaba un arma de fuego y la descargó contra los otros, cayendo herido de muerte por esta razón el "Virola"... Irónicamente, muere asesinado por "fuego amigo".

Su animita de metal pintado blanco, guarda silencioso recuerdo de la tragedia allí sucedida. Siempre está decorada con coloridas flores de plástico, y cada cierto tiempo aparecen velas encendidas en su interior. Alguna vez tuvo maceteros y estatuillas religiosas, que los infaltables saqueadores de oportunidad se han encargado de hacer desaparecer, cumpliendo con ese secreto e incontenible instinto ratero que aún envenena gran parte del alma del pueblo.

El ánima del "Virola" duerme allí su sueño, entonces, esperando la redención y agradeciendo las ofrendas. Evitad perturbarlo si no es para solicitar su intervención desde el más allá, o para agradecer algún favor concedido.

https://animitaschilenas.blogspot.com

UNA ANIMITA "PROVISORIA" PARA UN FERIANO FALLECIDO

13.04.2013 16:25

 

UNA ANIMITA "PROVISORIA" PARA UN FERIANO FALLECIDO

 

Coordenadas: 33°32'23.03"S 70°35'0.94"W (lugar de su puesto y donde se puso el altar)

Categoría: PROTOANIMITA

Existe cierta categoría de proto-animitas que nacen intencionalmente como manifestaciones efímeras o momentáneas de homenaje y reverencia a un recién fallecido, pero que por su propia importancia en la fe popular y si las condiciones ambientales lo permiten, pueden constituirse accidentalmente como puntos de origen o gestación de una animita tradicional.

Ejemplos de estas formas de homenaje hay varios: si alguien fallece dentro de una comunidad de estudiantes, al día siguiente su banco en la sala amanecerá con una flor; si una persona muere atropellada en un cruce, esa misma noche serán encendidas un par de velas marcando la esquina de la tragedia. Un caso reciente es el del lugar preciso del Parque San Borja donde el muchacho Daniel Zamudio recibió la brutal agresión que apagó su vida tras semanas de agonía, ahora decoradas con tarjetas y regalos a modo de ofrendas. Personalmente, recuerdo también cuando llegué a casa luego de un pésimo día en junio de 1997, y me encontré allí con la noticia fría como balde de agua helada, de la súbita muerte de mi abuelo René, mi Tata. En aquel día, alguien había colocado en la habitación de mi viejo, sobre su velador y al lado de la antigua radio que siempre le acompañaba desde temprano con tangos, una vela encendida, como si se marcada de alguna manera su presencia ya a nivel espiritual, en el lugar más propio y característico suyo en lo cotidiano.

En estas manifestaciones inmediatamente posteriores a la muerte de alguien querido, y tal como acontece también con el culto animístico, hay una inclinación "connatural" a buscar una asociación geográfica con la memoria del que ha partido. Mas, ¿cuál puede ser el origen de este impulso casi universal, por sobre los credos o las culturas, a marcar de esa forma el lugar que perteneció a un fallecido, aunque sea con una flor o una vela en su recuerdo?

No cabe duda de que esta misma tendencia es la simiente de la relación original entre las animitas y su respectiva ubicación geográfica, en el caso de las tradiciones populares con base cristiana. Sin embargo, muchas de estas mismas instancias conmemorativas se conciben primordialmente en esta forma efímera, como un rápido e improvisado homenaje al fallecido a través de pequeños altares o gestos de recuerdo y despedida, paralelos o posteriores a los sepelios y funerales, señalando algún lugar relevante en la vida del finado o el punto preciso de su propia partida, y es por esto que también parecen ser costumbres que podrían estar asociadas al surgimiento de las animitas.

Mi última visita a la Feria Bellavista de La Florida, antes de viajar fuera de la capital, ha estado señalada por la confirmación de un hecho triste: en donde antes estaba el puesto de venta de ropas y algunos artículos de armario de don César, uno de los comerciantes más antiguos y queridos de esta popular feria que se instala todas las semanas en calles de la comuna como Enrique Olivares y Santa Amalia, había ahora una mesa con velos blancos como manteles y sobre ella dos fotografías del personaje, con sus característicos lentes gruesos y su rostro de gestos serenos. Estaba lleno de flores y velas que seguramente habían ardido desde temprano, con el siguiente mensaje doloroso escrito en una cartulina por sus colegas ferianos:

CÉSAR NARANJO (Q.E.P.D.)

CUESTA ACEPTAR TU PARTIDA, PERO AL MISMO TIEMPO NOS ALEGRA HABER COMPARTIDO TANTAS COSAS, DONDE OLVIDAMOS LA PEGA Y AFLORABA LA AMISTAD.

FELIZ VIAJE AMIGO

CLUB DEPORTIVO - CLUB DE PESCA Y CAZA - FERIA BELLAVISTA

Los puestos cerraron más temprano y partieron a despedir en su funeral al respetado comerciante, que falleció devorado por un malvado cáncer estomacal, detectado hacía sólo dos meses antes de su muerte. La mesa fue lo último en ser retirado de esta conocida feria libre, cuyos miembros no estaban con su habitual buen ánimo y risa.

¿Qué es esta mesa-altarcillo sino una animita "provisoria" en su nombre, cual escueta manifestación de ruegos y buenos deseos para con el "ánima" de don César? Aun si en este caso no se dan los fenómenos de devoción explícita por su alma y solicitudes de favores, por la misma corta vida del homenaje, se trata de los mismos impulsos de la fe popular: son ellos los que llevan a sus queridos y esforzados compañeros de trabajo a marcar el lugar de simbólica importancia en la existencia del fallecido, con un sentido recuerdo y agradecimiento a su memoria, con la esperanza de que llegue a conocer de ello en el mundo espiritual, con la comunicación representada por los ramos de flores, las velas y los mensajes de despedida.

Estoy a poco de realizar mi propio nuevo viaje mientras escribo estas líneas, infinitamente más breve que el don César y con regreso. Y no puedo evitar pensar en lo extraño que resulta cuando nos encontramos frente a altares mortuorios o animitas que correspondieron a alguien que conocimos en vida; cuando esos nombres dicen "algo" más, como intento que suceda precisamente en este blog.

Como ésta es la última entrada que alcanzo a escribir en Santiago por esta temporada, la dedico entonces al recuerdo de quien es -de alguna manera- su principal protagonista: don César Naranjo, ya no más presente entre nosotros.

https://animitaschilenas.blogspot.com

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