Una Madre Asesina

27.06.2013 18:38
 
 
Testigos mudos de las pasiones e intrigas de la generaciones que han habitado en ellas, ciertas casas parecen albergar las sombras de su propio pasado.
 
A lo largo de los corredores y almenas de antiguos castilloa azotados por el viento, en la húmeda penumbra de las mansiones envueltas en la niebla, viejos agravios, injurias y anhelos parecen seguir vivos, aferrándose como la bruma a las frías piedras que los vieron nacer...
 
Las leyendas sobre casas encantadas son muy antiguas, pero los fantasmas...¿son auténticos? ¿O son meras invenciones humanas, inspirados por el aire lleno de miasmas y el aspecto amenazador de ciertas mansiones?
 
Algunos investigadores Psíquicos han sugerido que los fantasmas, aunque solo sean reflejos luminosos de intensos sentimientos y sucesos siniestros que tuvieron lugar en otro tiempo, son quienes encantan las casas.
 
En 1908, por ejemplo, el físico Sir Oliver Lodge, propuso que los encantamientos eran una "representación espectral", de tragedias ocurridos en un pasado lejano...
 
Lodge y otros colegas creían que la emociones violentas, pueden quedar impresas de algún modo en el entorno donde se experimentaron, transmitiéndose más tarde a algunas personas que son lo bastante sensibles como para sintonizar con ellas.
 
Quizá no resulte sorprendente, por tanto, que las leyendas y tradiciones sobre encantamientos estén llenas de historias altamente cargadas de emoción.
 
Como muestran los ejemplos de las páginas siguientes, los fantasmas aparecen supuestamente en calidad de temibles precursores de catástrofes, o bien como espectros de aquellos cuyas pasiones en vida, no les dejaron reposar en la muerte: gente llena de deseos perversoso. profundos remordimientos, o necesidad de representar eternamente, sin descanso, la tragedia de un amor frustrado...
 
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Una Madre Asesina

 
Bisham Abbey se encuentra a unos cuantos kilómetros al oeste de Londres, en la orilla del Támesisi.
 
Se dice de ella que es la casa más encantada de todo Berkshire.
 
En su forma primitiva, esta Abadía, albergó en el siglo XIII a una comunidad de caballeros Templarios, Orden de Cruzados medievales orientada hacia la música.
 
Con el correr de los siglos, nuevos propietarios fueron agrandando y embelleciendo la mansión, que aún permanece en pie.
 
 
En la época Isabelina, residían allí los Hoby, familia aristocrática cuajada de eruditos y diplomáticos.
 
 
Mujer cultivada y brillante, Lady Elizabeth Hoby era confidente de la reina Isabel I; pero según la leyenda también una asesina de niños...
 
 
Secree que Lady Hoby tuvo seis hijos. El más pequeño se llamaba William y, cosa rara en la familia, era incapaz de aprender.
 
Mujer ambiciosa y llena de orgullo, en una ocasión se enfureció de tal modo al ver el emborronado cuaderno de lecciones de su hijo, que le golpeó hasta la muerte...
 
Otras versiones afirman que Lady Hoby, después de castigar al chico encerrándolo en un armario, o de atarle a una silla y ordenarle que enmendara su trabajo, se habría ido a visitar a la Reina y no habría regresado hasta varios días más tarde, encontrando muerto a su hijo.
 
Puede que todas las variantes de esta historia brutal no sean más que simples fabulaciones; de hecho no hay constancia del nacimiento de William. Sin embargo, durante las obras de remodelación de la Abadía que tuvieron lugar en 1840, los trabajadores encontraron entre las viguetas del suelo del comedor algunos cuadernos desteñidos con las firmas de la familia Hoby. En uno de ellos, las páginas estaban llenas de borrones y tachaduras.
 
Si Elizabeth Hoby mató realmente a su hijo, debió vivir mucho tiempo con la culpa.
 
Según alguna fuentes, murió a la edad de 81 años, otras indican que que habría vivido hasta los 90. Tal vez ni siquiera la muerte puso fin a sus remordimientos...
 
Entre los distintos informes sobre apariciones de fantasma en Bisham Abbey, se ha dicho que la sombra de Lady Hoby vaga por la mansión con el semblante lleno de dolor: ante ella flota un recipiente lleno de agua invisible en el que sumerge las manos, como una Lady Macbeth espectral, tratando de lavar su culpa...