Una de las voces aseguraba pertenecer a un hombre que había muerto en esa casa.

25.05.2013 21:41

 

Otro de los fenómenos que solía ocurrir era el cambio en la voz de la pequeña Janet, que contaba con 11 años cuando los sucesos. De su garganta salía a veces una voz áspera y masculina que decía que pertenecía a varias entidades y que solía hablar en lenguaje soez y obsceno. Cuando esto sucedía, la pequeña Janet entraba en una especie de trance. Una de las voces aseguraba pertenecer a un hombre que había muerto en esa casa.

 

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Janet durante uno de sus trances

 

Cuando entraba en estos trances, tenían que sujetar fuerte a Janet porque adquiría una fuerza muy inusual en una niña de tan solo 11 años. A veces salía corriendo y se golpeaba la cabeza contra la pared mientras juraba y maldecía con su verborrea soez. Una vez incluso tumbó de un solo golpe a un trabajador social, ex -policía y muy corpulento,  que intentaba tranquilizarla junto a su cama.

Una noche que se encontraba en muy mal estado, un médico le administró 10 milígramos de Valium, que en condiciones normales es algo excesivo para cualquier niño. Al inyectarle el tranquilizante pudieron ver cómo salía de ella una suave luz. La acostaron en su cama y todos se quedaron en el salón del la planta baja. A los cuarenta minutos se escuchó una fuerte explosión que procedía de la habitación de la niña. Cuando abrieron la puerta, encontraron que Janet no estaba en la cama, ella había sido lanzada sobre una cómoda que se hallaba a tres metros de distancia y permanecía sobre ella, completamente dormida. Esto mismo se volvió a repetir aquella noche 3 veces más.

 

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Janet dormida sobre la cómoda

 

Grosse llegó a comunicarse en varias sesiones con los supuestos entes inteligentes que estaban atormentando a la familia. A las preguntas de Grosse, ellos contestaban con golpes y raps. Un golpe un si, tres golpes un no. A la entidad que aseguraba haber muerto en la casa se le preguntó durante cuantos años había vivido allí, a lo que sonaron 53 golpes.

Psiquiatras y doctores locales estudiaron a Janet, que parecía ser el centro de la fenomenología e incluso se le llegaron a realizar estudios laringográficos para descartar que las voces que salían de su garganta no habían sido fabricadas conscientemente por ella misma. Janet pasó seis semanas en Maudsley Hospital en Londres Sur donde experimentó pruebas precisas para detectar cualquier anomalía tanto física como mental, pero no se encontró nada y durante ese tiempo la actividad poltergeist de la casa cesó completamente. Más tarde volvieron a reanudarse, aunque de un modo más esporádico y menos violento.

 

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     Grosse conteniendo a Janet durante uno de sus trances

 

 

Como en la 1ª fotografía, supuesta levitación de Janet. Ésta vez con su madre como testigo.

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Grosse pronto se unió a la investigación con el escritor Lyon Playfair y los dos pasaron los siguientes dos años estudiando el caso, hasta que finalmente los sucesos cesaron por completo.