PROYECTILES MISTERIOSOS

28.06.2013 21:34

 

PROYECTILES MISTERIOSOS

 
 
    
  
 Adoquines del tamaño de un puño aterrizan en 1846 a los pies
de los sorprendidos viandantes, después de rebotar contra las
puertas y ventanas tapiadas de la casa de un carbonero parisino.
 
 
 
En la mañana del día 10 de Noviembre de 1962, el investigador psíquico Raymond Bayless leyó en el periódico Los Angeles Time, que una familia llamada Lowe había sufrido recientemente, durante cuatro meses, un bombardeo de piedras y guijarros en su casa de Big Bear City, California.
 
Para la oficina del Sheriff del condado de San Bernardino, el caso constituía un misterio desconcertante, pero para Bayless tenía todos los ingredientes de un fenómeno Poltergeist.
 
El lanzamiento de piedras es un arquetipo de actividad poltergeist que viene registrándose por todo el mundo, como mínimo desde el siglo XIX.
 
En el año 858, la pequeña población alemana de Bingen, al lado del Rhin, recibió una lluvia de pedruzcos; en 1592, llovieron piedras de cerca de nueve kilos cada una en una granja de Oxfordshire, Inglaterra; en 1903, un holandés que vivía en Sumatra se despertó en mitad de la noche por los guijarros que caían sobre él desde el techo de su dormitorio.
 
Por extraño que parezca, pocas de las personas implicadas en incidentes de este tipo, han sufrido daños graves. Casi invariablemente, las piedras parecen llegar flotando como plumas hasta sus blancos.
 
Las dirigidas contra la familia Lowe en 1962 aterrizaron con una suavidad semejante. Loa proyectiles también caían en un ángulo muy parecidos al de los copos de nieve y muchos de ellos estaban calientes al tacto.
 
Para Raymond Bayless, todas estas incongruencias eran características "típicas de los fenómenos Poltergeist". Típicas fueron también la multitud de teorías surgidas para explicarlo: qu las piedras habían sido catapultadascon tirachinas o arrastradas por fuertes vientos, que se trataba de una lluvia de meteoritos o que habían sido producidas y arrojadas por gases del subsuelo.
 
 
Sin embargo ninguna de ellas se sostuvo en pie cuando fueron investigadas.  Al final, en la oficina del sheriff de San Bernardino seguían estando tan perplejos como los policías franceses que investigaron un incidente similar ocurrido en Paris en 1846.  Uno de los gendarmes escribió preocupado: "¿De dónde vienen estos proyectiles, que por su peso y la distancia a la que son lanzados no pueden, claramente, proceder de mano humana?".
 
 
 
 
Los criados de una casa de St.Quentin, Francia, retroceden
atemorizados cuando unos proyectiles invisibles perforan
la ventana produciendo agujeros semejantes a balazos,
sin romper los cristales. El Poltergeist presuntamente
responsable de este incidente ocurrido en 1849,
desapareció cuando se despidió a uno de los sirvientes.
 
 
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