Manos De Pesadilla

18.04.2013 21:52

 

Manos De Pesadilla
 
 
 
Por lo general el ectoplasma aparece como una masa vaporosa, de color blanquecino, que poco a poco se organiza hasta conformar miembros corporales o un cuerpo entero. En ocasiones la forma materializada posee, inexplicablemente, autoiluminación. En esta fotografía podemos apreciar una muestra de ectoplasma de un médium español, sujeta por alfileres.
 
 
 
 
 
Podemos constatar en esta experiencia que el ectoplasma sigue un curso paulatino, semejante a una ameba; fija sus tentáculos en el suelo, y desde allí realiza movimientos determinados. Unas veces permanece sujeto al médium y otras se separa. Finalmente, involuciona de nuevo al cuerpo del dotado. En otras ocasiones, el ectoplasma adquiere formas corpóreas, moldeándose poco a poco, hasta hacer surgir un brazo con sus músculos correspondientes, como vemos en esta experinecia:
 
«Luz bastante buena. La cortina cerrada durante una hora aproximadamente. Después la abro, sobre el suelo una mancha blanca que se ensanchaba rápidamente, y la formación de dos cuernecitos por el avance de la masa X, que los emite en todos sentidos, muy movibles. Entonces la masa X, primeramente muy ancha, se disloca poco a poco en partículas, tomando el aspecto de una mano grisácea de contornos vagos. Esta mano está animada de movimientos, con el aspecto de una mano de momia que saliera de una tela. Se levanta y se baja como una mano auténtica. Las del médium, sujetas por mí, están absolutamente inmóviles. Los extremos de los dedos del ectoplasma, adelgazados, prolongados en forma fusiforme, parecen terminar en nebulosidades».
 
«Los puedo mirar muy de cerca. Toco uno de dichos huesos y me da la sensación de un líquido frío. La mano se balancea sobre mi rodilla y siento como un rozamiento de un cuerpo poco resistente. Entonces la mano se levanta sola, balanceándose sobre un vástago que la sostiene contra el suelo. Después cae haciendo un ligero ruido, queda en el suelo y me parecerá los dos huesos del antebrazo, como si estuvieran envueltos por una nebulosidad de muselina. Vuelve a levantarse, se inclina y avanza hacia mí. La muñeca se baja, cuelgan los dedos, se balancean y manifiestan como un movimiento de torsión del singular antebrazo. Sigo figurándome ver los huesos del carpo envueltos siempre en la nebulosidad de muselina. La mano se pone sobre mi rodilla. Percibo su ligerísimo peso. Hace a mis órdenes pequeños movimientos de desplazamiento sobre mis rodillas, las cuales siento claramente. Entonces Marthe me dice: "Mirad los músculos cómo empiezan a formarse." Veo –creo ver– en el espacio que separa ambos huesos algo negro. La mano se levanta, se mueve muy cerca de mí, casi desarraigada del suelo, con el cual no está sujeta más que por un ligero trazo blanco. Vuelve a caer la mano al suelo con un pequeño ruido, se levanta de nuevo y desaparece de pronto, así que el médium se pone en pie.»
 
Estos constituyen en síntesis los resultados de las experiencias realizadas por Richet en 1906 y publicadas posteriormente, tras los logros obtenidos por Schrenz-Notzing con la misma médium, con la que consiguió unas curiosas materializaciones que se las designó con el nombre de planos, ya que aparecen dibujos o caras recortadas, cuya génesis es muy similar a las descritas por Richet. Las emanaciones ectoplasmáticas, en estas ocasiones, surgían de la boca, otras del pecho o de las axilas. Madame Bisson, compañera inseparable de Eva, apunta que ella pudo ver surgir fluido ectoplasmático del ombligo de la médium cuando se encontraba completamente desnuda. Era una sustancia blanquecina, cuyo examen al microscopio, realizado por Schrenzk-Notzing, revelaba la presencia de restos epiteliales, formas bacterianas y mucha grasa. En algunos casos ha sido un tejido de apariencia vegetal, y en otros como un hilo de algodón rodeado de una sustancia granulosa no determinada.
 
Un Dotado Irrepetible
 
 
A muchas personas le aterroriza la posibilidad de que las formaciones espectrales tengan un hipotético origen en el «Más Allá». El investigador serio, descarta a priori cualquier hipótesis y se atiene a los hechos comprobados. 
 
 
 
A esta misma época pertenece el polaco Franek Kluski, que fue considerado el gigante de los médiums en el tema de las materializaciones. Jamás se le encontró queriendo simular algún ectoplasma. Fue estudiado muy intensamente, dadas sus extraordinarias capacidades, por grandes investigadores de la época, realizando con él pruebas que dieron la vuelta al mundo.
 
Era un individuo muy emotivo, presentando zonas de intensa sensibilidad en la nuca y en el antebrazo izquierdo. Vivió entre 1874-1944. Durante las sesiones mediúmnicas se le aceleraba fuertemente el ritmo cardíaco, elevándose sus pulsaciones por minuto a niveles muy altos. Al final de la experiencia se quejaba de una sed insaciable, bebiendo grandes cantidades de agua. A veces, al día siguiente de una sesión aparecía su cuerpo cubierto de llagas sanguinolentas que curaban rápidamente en un par de días. Tenía antecedentes familiares de estas facultades en la figura de su padre, que, aunque poseyendo estos dones, nunca participó en sesiones espiritas; también parecía reunir estas condiciones un tío suyo, sacerdote católico.
 
Por las noches sus habitaciones eran lugar de cita de individuos de ultratumba, así decía él. Pero estas visitas no le causaban ningún temor.
 
Sus poderosas facultades surgieron, según él, desde muy temprana edad, en la que sus amigos participaban de las apariciones que surgían en una tienda que él mismo había construido mediante dos sillas a las que colocaba un chal. En su interior pudieron ver las figuras de un hermano y una hermana que habían muerto. En su pubertad, las alucinaciones llegaron a ser muy frecuentes. Solía visitar cementerios y bosques solitarios, surgiendo entonces a su alrededor apariciones de todo tipo, desde sus padres, que ya habían muerto, hasta fantasmas de diversos animales: perros, gatos y lobos, que se situaban junto a él.
 
Desde los 20 hasta los 46 años prestó poca atención al mundo de las alucinaciones en que se encontraba inmerso, casándose y dedicándose a las finanzas. A finales del invierno de 1918-1919, asistiendo a una sesión mediúmnica en la que actuaba el dotado Guzik, tuvieron los asistentes la idea, una vez que se había marchado el médium, de concentrarse todos ellos, a fin de comprobar si eran capaces de producir algún fenómeno. La sorpresa no se hizo esperar, surgiendo formas luminosas encima de la cabeza de Kluski. A partir de este incidente comenzó la carrera mediúmnica de Franek en el Instituto Metapsíquico, donde se prestó a ser estudiado sin otra expectativa que la de estar al servicio de la ciencia. Los controles tomados para sus experiencias fueron sencillos. Se le sujetaban las manos y se le controlaban las rodillas y las piernas. No era un médium que ofreciese dificultad en el uso de controles, ya que guardaba una inmovilidad casi absoluta a lo largo de toda la sesión, apoyando en algunas ocasiones la cabeza sobre la mesa o sobre el experimentador que se encontraba a su lado. El repertorio de sus fenómenos era de gran variedad. Se observaron con él materializaciones humanas, animales, formas luminosas e incluso fenómenos de telequinesia.
 
El doctor Geley, que se ocupó del estudio de este dotado, nos describe el curso de sus materializaciones, indicándonos que en el momento en que iban a tener lugar, se percibía en el ambiente un intenso olor a ozono que se desvanecía al finalizar las mismas.