Los crímenes de doña Catalina de los Ríos y Lisperguer

18.04.2013 16:09

 

Los crímenes de doña Catalina de los Ríos y Lisperguer
 
 
 
 
Los crímenes “conocidos” de doña Catalina fueron 14, los cuales fueron:
 
 
El inicio de su vida delictual con el alevoso envenenamiento de su padre con veneno que le dio en un pollo, estando enfermo, alrededor del año 1622.
 
 
 
El siguiente crimen lo perpetuo una noche de mayo de 1624. Invito a un encumbrado feudatario de Santiago (del cual no se conoce el nombre) a su alcoba por medio de un billete amoroso y cuando lo tuvo en sus brazos lo mato a cuchilladas. Culpó del echo a una de sus esclavas quien fue ahorcada, siendo inocente, en la Plaza de Armas de Santiago.
 
 
En otra ocasión en que el sacerdote Juan de la Fuente Loarte, vicario general del Obispado de Santiago, se empeño, en cumplimiento de su deber, por apartarle del camino que levaba, doña Catalina intento asesinarlo en el sitio con un puñal. En ese momento debe haber contado con 23 o 24 años.
 
 
En 1633, el obispo salcedo escribió al Consejo de Indias relatando un atentado llevado a cabo por doña Catalina y su marido quienes mandaron a un fraile agustino (primo suyo) y a un negro a matar al cura y vicario Luis Venegas, que adoctrinaba la zona de L Ligua y que seguramente representaba un estorbo en su crueldad. El Padre Venegas pudo recuperarse del feroz ataque.
 
 
Flagelar y torturar sin piedad a sus servidores y a los indios de su encomienda, en los cuales, sin amparo alguno, saciaba las pasiones de su alma, cortando luego las lenguas a los hombres y los pechos a las mujeres.
 
 
Matar por sus propias manos a niños, ancianos, doncellas, a sus capataces de vacas, a sus mujeres, a sus pastores humildes, sin recibir castigo alguno. Esta maldad y sadismo se agudizaron aun más en su vejez.
 
 
Cercenar la oreja izquierda de don Martín de la Ensenada, uno de sus amantes.
 
 
Hacer matar en presencia de otro galán, un caballero de Santiago, después de amorosa cita.
 
 
Perseguir puñal en mano a don Juan de la fuente que se atreve a increparle su mala vida.
 
 
Ordenar palizas contra civiles y eclesiásticos que se oponen a sus designios.
 
 
 
Luego de su segundo pacto diabólico, ansiosa de sangre manda a llamar a don Enrique Enríquez Caballero de Malta, un antiguo amante, al cual invita pasar a una bóveda y utilizando sus influencias de antigua amante le pide una cruz, símbolo de su nobleza, a cambio de un beso, este enojado por el rechazo y despechado le lanza a la cara sus amoríos con el fraile Figueroa, consiguiendo que ella lo golpeara y luego lo apuñalara en venganza por comentarios en los que se ensalzaba por aprovecharse de una mujer liviana, refiriéndose a doña Catalina.
 
 
El asesinato de ñatucón-jetón, un niño negro, a palos en un arranque de ira repentina y mantener luego su cadáver insepulto por 15 días.
 
 
Mientras se seguía el juicio, cometió el asesinato de una mulata, esclava ajena, de la servidumbre del capitán Francisco Figueroa. Se ignoran de este ultimo asesinato que hizo subir a 14 las víctimas “conocidas” de doña Catalina desde su primer Crimen.