Las vidas pasadas de los niños

05.05.2013 12:04

 

Las vidas pasadas de los niños

 

La conciencia parece continuar tras la muerte, y todos los niños naturalmente recuerdan las vidas y muertes anteriores


 

Una entrevista especial con Carol Bowman, autora de “Vidas pasadas en niños”

- ¿Puede contarnos cómo se interesó en las investigaciones sobre reencarnación?

 

C: Me convertí en una interesada de las memorias de vidas pasadas de los niños cuando mi propio hijo era pequeño y tuvo memoria de sus vidas pasadas. Esto empezó cuando mi hijo Chase tenía 5 años y se volvió extremadamente miedoso al ruido de los truenos.

La primera vez que nos enteramos que tenía este miedo fue cuando estábamos celebrando el 4 de julio con fuegos artificiales y él se puso absolutamente histérico al comenzar las explosiones. Otro incidente tuvo lugar en una pileta pública. Antes de que Chase y yo llegáramos, nuevamente empezó a ponerse histérico. Me di cuenta de que lo que lo hacía sentirse aterrorizado era el ruido que la gente hacía al tirarse del trampolín. A esas alturas, yo percibí que él reaccionaba a esos ruidos pero todavía no sabía qué hacer con eso. Un tiempo después de eso, nos visitó Norman, un amigo hipnoterapeuta, y le comenté la fobia de Chase. Norman nos preguntó si nos gustaría probar un pequeño experimento, y Chase y yo aceptamos. Así Norman le dijo a Chase, (que en ese entonces sólo tenía 5 años), “Siéntate en la falda de tu mamá, cierra tus ojos, y dime qué ves cuando escuchas el ruido que te asusta”.

Inmediatamente, Chase empezó describiéndose a sí mismo como a un soldado que vestía un uniforme y portaba un arma larga con una espada al final. Dijo que tenía que permanecer agachado, escondido al lado de una roca y que había una batalla.


Carol Bowman, autora de “Vidas pasadas en niños”

 

En ese momento no pensé que eso era algo que Chase hubiera visto en la televisión, porque él apenas la miraba. Chase continuó describiéndose en esa escena de batalla. Dijo “Estoy asustado, aturdido, no quiero estar acá”. Se describía en primera persona como si estuviera realmente ahí. Siguió diciendo que recordaba haber sido lastimado con un tiro en la muñeca; en ese momento se agarro la muñeca y dijo, “estoy herido, me desmayo, me despierto y estoy en el hospital, pero éste no es un hospital común”. Dijo que era sólo un lugar con postes en la tierra y algún material cubriendo los postes. Y comentó, “Me ponen en la cama. Pero no es una cama común. Esto es sólo un banco duro”. Él continuó diciendo que había sido herido, que le vendaron su muñeca, y le dijeron que tenía que volver a la batalla. Él dijo, “No quiero ir. Extraño a mi esposa e hijos”.

 

En ese momento estaba desconcertada, quise oír más sobre la historia. Entonces Norman lo animó a seguir hablando. Él no quería ser un soldado, no sabía lo que hacía allí. Estaba confundido. En este momento, Norman le dijo a Chase en un lenguaje muy simple que estaba bien ser soldado. Hemos vivido diferentes vidas en la Tierra y hemos desempeñado papeles diferentes como actores en un teatro. Le dijo que en algunas vidas somos soldados, y tenemos que matar a otros en la batalla, o somos asesinados. Yo me preguntaba si mi hijo de 5 años podría entender este gran concepto. Pero pude ver, ya que Chase estaba sentado en mi regazo, que él comenzó a relajarse, relató, “Ellos me hicieron volver a la batalla. Estoy en un camino polvoriento y veo pollos yendo por el camino, veo un cañón grande siendo arrastrado, un carro con grandes ruedas atado con cuerdas, y el carro está siendo tirado por caballos”. En ese momento, él simplemente abrió los ojos, sonrío, saltó de mi regazo y se marchó a jugar.

 

Yo estaba impresionada. Estábamos todos sentados alrededor de la mesa de la cocina cuando esto pasó. Mi hija de 9 años también estaba allí y observó todo. “Mamá, mamá, el lugar donde Chase fue herido en la batalla, en su muñeca, ése es el lugar donde tiene su eczema”. Desde que Chase era un bebé, tenía eczema crónico, justo en ese lugar de la muñeca. Lo habíamos llevado a varios médico porque era muy severo. Era tan agudo que cuando se rascaba por la noche, sangraba. Solía vendar su muñeca antes de que se acostara. Yo estaba un poco sorprendida y me di cuenta de que había una conexión con el síntoma de Chase. El eczema no había respondido a los tratamientos médicos a pesar de haber probado con diferentes terapias. Después de esta experiencia, su miedo a los fuegos artificiales y a los ruidos fuertes desapareció. Y unos días después, aquel eczema, que había tenido desde bebé, desapareció completamente y nunca más regresó.

En ese momento, me di cuenta de que debe haber una memoria de vidas pasadas. No sólo estaba sorprendida de cuán fácil fue para mi hijo traer los recuerdos cuando lo interrogaron, sino también por el hecho de que después que habló sobre estas escena de batalla, su miedo y fobia desaparecieron completamente, así como su eczema crónico. Para mí, ver que había una relación entre el recuerdo y la cura del síntoma físico fue absolutamente asombroso. Así que, después de eso, empecé a hacer investigaciones informales preguntando a otros padres en mi barrio, en mi comunidad, si ellos habían experimentado alguna vez algo como esto con sus hijos. Entonces comencé a juntar estas historias y, después de unos años, hice esta investigación juntando más y más casos.

En el transcurso de los años, desarrollé técnicas para que los padres las usasen con sus propios hijos para ayudarlos a procesar estas memorias a medida que sucedían. Ellas aparecían espontáneamente en niños de hasta aproximadamente 7 años. Cada niño, cuando menos se lo esperaba, comenzaba a hablar de cuando era grande o sobre cuándo murió antes, o a recordar cuando era mamá y tenía 5 hijos. Esos recuerdos aparecían naturalmente.

- ¿Usted creía en la reencarnación antes de tener esta experiencia con su hijo?

C: Cuando yo era estudiante, comencé a leer sobre la reencarnación, y eso tenía sentido. Entonces pienso que en aquel punto lo adopté como una posibilidad más sobre un nivel abstracto filosófico, como cualquier clase de realidad práctica. Así que cuando mis hijos tuvieron estas experiencias, yo estaba muy abierta a ello y entendí cómo la reencarnación podría ser algo verdadero y personal. La conciencia parece continuar tras la muerte, y todos los niños naturalmente recuerdan las vidas y muertes anteriores. Luego algo ocurre alrededor de los 7 años, algo relacionado con el desarrollo, donde estas memorias tienden a atenuarse, usualmente a medida que nos vamos moldeando a esta realidad. Pero pienso que muchos niños tienen estas memorias.

Luego de la publicación de mi primer libro, “Vidas pasadas en niños”, donde pusimos un sitio web y la dirección de email en el libro, comencé a conseguir muchos casos de todo el mundo. Recién entonces pude obtener más datos, porque los padres temen hablar sobre esto, ya que va en contra de la creencia establecida.

- ¿Puede contarnos qué la llevó a escribir sus dos libros?

C: Después de tener aquella experiencia con mi hijo y de comenzar la investigación, descubrí que nadie había reunido realmente esta información para los padres. Pienso que es probablemente más dañino para un niño si no se le hace caso, o se lo reprime de algún modo. Hay algo que el niño tiene que comunicar. A veces es un recuerdo feliz, ellos tienen que poder considerarlos, reconocer si esto es verdadero. Esto estaba en el pasado, y está aquí ahora. Y con las memorias más traumáticas, a veces sólo tienen que tratar y sacarlos como hacemos con cualquier trauma que experimentamos en esta vida. Si se lo reprime, esto causa más problemas. Hablando de ello, y ayudando al niño a tratar con eso, el sentimiento provocado por el recuerdo realmente ayuda. Por eso escribí el primer libro.

- ¿Y el segundo?

C: Escribí, “Regreso al Cielo”, mi segundo libro, porque encontré casos de niños que habían muerto en accidentes de tránsito o enfermedades y luego habían vuelto a la misma madre dentro de un período relativamente corto del tiempo, para mí, este es un milagro. De algún modo, hay algunos aspectos del alma de la otra persona que están de vuelta con ellos. Pienso que sólo estamos comenzando a entender las implicaciones de la muerte y de la continuidad de vida.


Pautas para diferenciar memorias pasadas de fantasías

1) La edad del niño

Los niños tienen memorias espontáneas hasta los 7 años. Si un niño de dos, tres, o cuatro años comienza a hablar de cuando antes era grande, o cómo murió antes, esto es una indicación de que podrían estar hablando de sus vidas pasadas.

2) La forma de hablar

Cuando los niños hablan de estos recuerdos, son muy serios, directos y hablan sobre hechos particulares, a diferencia de cuando fantasean.

3) Mención de cosas de las que un niño de su edad no podría tener conocimiento

Por ejemplo, la sensación de usar una máscara antigás en una situación de guerra, o cuando una bomba cae, o cosas a las cuales el niño nunca ha estado expuesto. O cuando dicen cosas como, “Cuando yo fui madre, tenía seis niños y en ese entonces no teníamos automóviles, montábamos a caballo.”, a veces ellos saben detalles de cosas o usan palabras que generalmente no usarían.

4) Sostenimiento en el tiempo

Por lo general el niño hace más de una declaración, ellos repetirán la misma historia una y otra vez con los mismos detalles durante un período largo del tiempo, podría ser semanas, meses o incluso años. Y la historia permanecerá ahí mismo; no cambiará con el tiempo. Cuando este niño adquiere más vocabulario, la rellenarán, pero será la misma historia.