La triste historia del "finaíto" Gómez

13.04.2013 18:41

La triste historia del "finaíto" Gómez

 
 Murió arrollado por la llamada "Chinchorrina", que trasladaba a los trabajadores del ferrocarril, en la calle Chacabuco, donde aún se observan las huellas de la vía férrea

 

   
 
Aunque ha sido trasladada de una esquina a otra, pero en la misma calle Chacabuco,
la animita del "finaíto" Gómez, sigue siendo motivo de veneración donde la gente pone
velitas y le pide favores.
 
 
"El Ganchito Gómez" salió aquella mañana de su casa sin saber que se convertiría en una de las primeras y más milagrosas animitas de la ciudad, de acuerdo a la creencia popular, luego de sufrir el pavoroso accidente que acabó con su vida.
 
Antonio Gómez pertenecía al único regimiento que existía en Arica por los años 40, el glorioso "Rancagua", de vida tranquila y reposada, tenía como afición realizar algunas apuestas en los improvisados locales de juego de la periferia que por entonces se dedicaban a eso.
 
De acuerdo a la versión más comentada, uno de esos días de buena suerte el "Ganchito" Gómez como muchos le decían, salió con los bolsillos llenos y decidió celebrar como Dios manda, de manera que se encaminó a uno de los locales donde usualmente pasaba a servirse algo.
 
Y ocurrió que como toda buena celebración, se le pasó la mano en las copas y salió algo mareado del local, encaminando dificultosamente sus pasos hacia su hogar, pero las vueltas de la vida no avisan y luego de ese golpe de suerte, el destino le tenía preparada en forma anticipada su cita con la muerte.
 
Cuando llegó a la calle Chacabuco (donde actualmente se instala la Feria Dominical) con Patricio Lynch no se percató de la presencia de la llamada "Chinchorrina" como se conocía en esos años al tren que trasladaba a los tiznados desde la maestranza Chinchorro hasta sus hogares y viceversa.
 
En cosa de segundos, el hombre cayó a la línea férrea sin que el conductor de la máquina pudiera reaccionar y detenerse a tiempo, por lo cual la tragedia se desencadenó rápidamente.
 
 
ANIMITA
 
 
Como Arica contaba con pocos habitantes, el lamentable accidente conmocionó a la ciudad por ser el occiso un conocido militar y vecino, por lo cual se decidió levantar en el sitio de su muerte una animita la que desde aquellos años comenzó a ser frecuentemente visitada en las noches, donde se le prendían velitas y colocaban flores pidiendo algunos favores.
 
Según recuerdan muchos, en el sector cercano a la animita, existía un sitio eriazo donde se realizaban antiguamente las ramadas, siendo las del "Negro Rufo" y su hermana Rosa, las más conocidas, pero tiempo después, luego del extraordinario despegue de la ciudad cuando se consiguió el ansiado Puerto Libre y luego la Junta de Adelanto de Arica, se decidió construir el Parque "Carlos Ibáñez del Campo" como justo homenaje al visionario y gran estadista, autor de los decretos que impulsaron el desarrollo local.
 
Por ello, la milagrosa animita del "Ganchito" Gómez, fue trasladada por las autoridades de entonces, hacia la esquina de Chacabuco con General Lagos, es decir, una cuadra más arriba de donde estaba, pero la veneración y devoción continúa incluso hasta nuestros días donde se observa una casita con velas y flores que mantienen "vivo" el espíritu de este antiguo vecino ariqueño.
 
 
MILAGROSA
 
 
 
En el programa de Radio Puerta Norte, llamado "Arica siempre Arica", que va los domingos de 8 a 10 horas, conducido por Orlando Vargas Pizarro(Ovapi), varios antiguos ariqueños llamaron para dar cuenta de esta historia y destacar que la animita del finaíto es tremendamente milagrosa. "Sabemos que la Iglesia no reconoce estas creencias populares, pero los favores concedidos por esta animita hacen que le tengamos mucha fe", expresó uno de ellos.
 
"En una ocasión, teníamos a un hijo enfermo y no teníamos como arreglarnos para pagar sus remedios que eran muy caros y entonces prendimos unas velitas y le pedimos el favor a la animita; a los pocos días, pasó que un familiar del Perú que se enteró de la enfermedad nos llamó para decirnos que mandaba un billetito, que resultó ser más que suficiente para salvar a nuestro pequeño", agregó otra vecina.
 
El mismo Ovapi, cuenta que cuando estudiaba en el liceo cercano a la animita, iban a prenderle velas al finaíto confiando que los favorecería con algún pedido para la polola.
 
Asimismo, recuerda que durante la administración municipal del alcalde Manuel Castillo Ibaceta, la animita fue "desalojada" del lugar, pero más pudo la devoción de la gente y las creencias populares porque nuevamente, una cuadra más arriba de donde estaba se levantó una casita "resucitando" el finaíto para todos sus feligreses y hasta nuestros días...