El Origen del Mamut

23.05.2013 18:04
OLEADAS
 
Reed repite la descripción de las oleadas de la marea ártica hecha por varios exploradores. Levantan el hielo de los grandes campos de hielo a grandes alturas y pueden oírse a lo largo de kilómetros antes de llegar al barco y kilómetros después. Los exploradores árticos describen las oleadas de la siguiente manera: “Bloques gigantes rodaban como si estuvieran controlados por manos invisibles, y las masas comprimidas producían un horrible sonido agudo que hacía helar la sangre. Entonces llegaban las olas congeladas. Se abrían grietas a lo largo, con un ruido estruendoso, mientras mirábamos el terrible avance”. Reed dice: “Estas marejadas son provocadas por un agente de gran potencia, y no se me ocurre uno más potente que la caída de un iceberg en el océano. La gran frecuencia de estas poderosas oleadas parece descartar la posibilidad de que sean el resultado de erupciones volcánicas debajo del agua”.
 
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Capítulo IV
 
EL LIBRO DE MARSHALL B. GARDNER: AJOURNEY TO THE EARTH’S INTERIOR OR HAVE THE POLES REALLY BEEN DISCOVERED?
 
 
Marshall B. Gardner pasó veinte años investigando los informes de los exploradores árticos, con el suplemento de evidencia astronómica, antes de publicar su libro A Journey to the Earth’s Interior or Have the Potes Reaüy Been Discovered? (Un viaje al interior de la Tierra o ¿fueron de veras descubiertos los polos?) Parecía no tener conocimiento del libro y la teoría de Reed, por lo tanto, ambos desarrollaron sus teorías en forma independiente.
 
La gran contribución de Gardner consiste en la teoría de un sol central, que es causa de la temperatura más elevada en la región del orificio polar y la aurora boreal, fenómeno que Reed atribuyó a erupciones volcánicas. Un sol central como fuente de calor y luz hace posible la existencia de vida animal y plantas, además de vida humana en el interior de la tierra. Reed consideraba esto un hecho, pero no pudo encontrar una explicación para ello de acuerdo a su teoría. Esto se debe a que no incluía un sol central como fuente de luz; por supuesto, sin ello no podía haber vida.
 
Gardner también sostiene, y en su libro presenta evidencia astronómica que lo prueba, que no sólo la Tierra, sino todos los planetas del sistema solar, tienen interiores huecos y soles centrales. Dice que su formación original se debió a una nebulosa que giraba. Como resultado de la fuerza centrífuga de la rotación durante su formación, cuando aún estaban en estado de fusión los elementos que lo constituían fueron arrojados hacia afuera, para formar una corteza sólida en la superficie externa de cada planeta, dejando hueco el interior. Además, debido a la fuerza de la rotación y el movimiento por el espacio se produjo la formación de aberturas en las extremidades polares.
 
¿Por qué hay tan pocos ejemplares de los libros de Reed y Gardner en venta y en bibliotecas? Porque prueban que existe en el interior de la tierra una gran área no documentada en mapas, tal vez mayor que la superficie terrestre. Por supuesto el gobierno que conociera esto tendría la ambición de ser el primero en descubrir este territorio y reclamarlo como propio. Por esta razón, haría grandes esfuerzos por mantenerlo en secreto, con el propósito de que ningún otro lo hiciera antes.
 
El gobierno de los Estados Unidos fue el primero en tener información al respecto por la visita del Almirante Byrd, que voló 2.740 kilómetros en esta “tierra misteriosa más allá del polo” —que no aparece en ningún mapa— y vio montañas, bosques, vegetación, ríos, lagos y animales allí. Resulta evidente que la razón para mantenerlos ocultos y promover el olvido de estos dos escritores es guardar el secreto.
 
 
EVIDENCIA DE EXPLORACIONES DEL ÁRTICO
 
El libro de Gardner tiene 450 páginas, con una bibliografía de cincuenta libros sobre exploración del Ártico en su mayoría. Gardner sostiene que la tierra es un armazón hueco con una corteza de 1.300 kilómetros de espesor, con una abertura en el extremo polar de aproximadamente 2.260 kilómetros de ancho. Afirma que el mamut proviene del interior y aún vive allí, y que los inmensos animales tropicales hallados congelados en el hielo en la región polar no eran prehistóricos, sino animales del interior, que fueron congelados al alcanzar la superficie. Para apoyar la teoría de un sol central en el interior de la tierra, Gardner señala que las aves y los animales emigran al norte en invierno en busca de un clima más cálido.
 
También destaca que cuando los exploradores siguen más allá de los 80 grados de latitud norte, encuentran que el agua tiene una temperatura más elevada debido a corrientes cálidas que provienen de la región polar y que el aire también se vuelve más cálido debido a vientos cálidos del norte. Esta también es la razón del mar libre de hielo en el lejano norte, y del hallazgo de polen de colores en los icebergs y los glaciares y troncos y otros restos vegetales arrastrados a las costas por las corrientes cálidas del norte.
 
Gardner resume la evidencia a favor de su teoría de una tierra hueca con dos aberturas polares y un sol central de la siguiente manera:
 
“¿Cómo explican los científicos que la temperatura baja hasta determinado punto en el norte, para luego volverse más cálida más allá?
 
¿Cómo explican que la fuente de ese calor no provenga del sur, sino de una serie de corrientes y vientos cálidos del norte, que se suponía era una tierra de hielo sólido?
 
¿De dónde vienen estas corrientes? Tendrían que proceder de un mar abierto.
 
¿Por qué hay mar templado y abierto en los sitios donde los científicos esperan encontrar hielo eterno?
 
¿De dónde viene el agua templada? ¿Por qué encuentran los exploradores los inhospitalarios témpanos acantilados cubiertos en gran parte con el polen rojo de una planta desconocida?
 
¿Por qué ven semillas de plantas tropicales, que no se encuentran más al sur, flotando en estas aguas?
 
¿Cómo llegan ahí troncos y ramas de árboles, a veces con capullos frescos?
 
¿Por qué las regiones del norte de Groenlandia son el habitat más amplio del mundo de los mosquitos, un insecto que sólo se encuentra en territorios cálidos?
 
¿Cómo pueden llegar allí si vienen del sur?
 
¿A dónde van todos los zorros y las liebres que se ven camino al norte en Groenlandia?
 
¿A dónde fueron los osos?
 
¿Es posible que criaturas tan grandes como los osos pudieran encontrar su subsistencia en llanuras de hielo interminable?
 
¿Cómo explican los científicos que casi todos los exploradores competentes, desde los primeros hasta Nansen, han admitido que al llegar al lejano norte se comprobaba el fracaso de todas las teorías sobre lo que debía encontrarse y también fallaban los métodos para determinar dónde estaban situados?
 
¿Cómo explican las palabras de Nansen que ya citamos, que muestran que estaba completamente perdido en la región ártica?
 
¿Cómo dan cuenta de la emigración de las aves que aparecen en Inglaterra y en otros países en otra época del año y desaparecen en el invierno?
 
¿Qué dicen acerca de que ni Peary ni Cook pudieron probar que habían llegado al Polo Norte?
 
Aunque supongamos que ambos actuaron de buena fe,
 
¿no resulta evidente que los dos estaban perdidos?
 
¿Qué otra explicación hay de las discrepancias en el texto de Peary?
 
 
El lector se preguntará por qué Peary no descubrió el inmenso orificio en la extremidad polar de la tierra si estaba allí. La respuesta es sencilla y se aclara con otra pregunta:
 
¿por qué el hombre no descubrió, al mirar a su alrededor, que vivía en la superficie de una esfera inmensa?
 
¿por qué el hombre creyó durante siglos que la tierra era plana? La razón es que la esfera es tan grande que no podía ver la curva. Resultaba tan natural la idea de poder moverse por toda la superficie, hasta que los científicos le hablaron de la esfera y él comenzó a preguntarse por qué no se caía por el borde, o bien, desde el punto de vista de los que vivían en el hemisferio norte,
 
¿por qué no se caían los australianos (puesto que no se tenía noción del concepto de gravedad)?
 
Lo mismo es verdad en el caso de los exploradores polares. Navegan hasta el borde externo de la abertura polar, pero esta abertura es tan grande —si tomamos en cuenta que la corteza terrestre tiene 1300 kilómetros de espesor— que la curva descendente del borde no se hace perceptible para ellos. Su diámetro es tan amplio —alrededor de 2.250 kilómetros— que el otro lado no les resulta visible. Por lo tanto, si un explorador siguiera el trayecto suficientemente, podría pasar el borde, cruzar los océanos del mundo interior y salir por el orificio antártico.
 
Lo único que le indicaría lo que está ocurriendo es que vería un sol de menor tamaño al que él está acostumbrado a ver, aunque podría parecerle más grande debido a la cercanía. No podría hacer observaciones con respecto a las estrellas porque no habría estrellas ni noche para verlas.
 
El lector preguntará: ‘¿la fuerza de gravedad no alejaría al explorador que entró por el orificio de la superficie y lo atraería hacia el sol?’. La respuesta es que no importa la posición geométrica para la atracción gravitacional. La palabra ‘centro’, en el sentido geométrico, no se aplica en este caso. La masa es lo que atrae. Si la gran masa de la tierra está en la gruesa corteza, será la masa de esa corteza lo que atraerá, no un mero punto geométrico que ni siquiera está en la corteza, sino a 4.700 kilómetros de distancia, que es la distancia aproximada entre el sol central y la superficie interna de la tierra.
 
En realidad, es la distribución igualitaria de la fuerza de gravedad en toda la corteza que mantiene al sol suspendido en un punto equidistante de todos los puntos de la corteza. Al estar del lado de afuera, la masa de la corteza nos atrae a la superficie. Cuando pasamos al interior, esa misma fuerza nos mantendrá de pie en la superficie interna. Veremos todo esto cuando exploremos el Ártico en detalle, como podremos hacer con facilidad con la ayuda de aeronaves. Una vez que lo hayamos visto, nos preguntaremos por qué estuvimos ciegos durante tanto tiempo ante la evidencia que hemos tenido por casi un siglo o más, como se demuestra en este libro.”