Animita Fortuoso

13.04.2013 17:26

Animita Fortuoso

 

 

El culto de las ánimas ocupa un lugar importante en el pueblo nacional. No hay lugar en Chile que no tenga por costumbre encender velas en los sitios donde se ha cometido algún crimen de connotación o ha habido accidentes, lugares que se respetan como animitas.

 

 

En nuestra ciudad, Puerto Montt, sin lugar a dudas la más famosa es el denominado Animita Fortuoso.Existe la leyenda de Fortuoso, y algunos pocos datos de la historia de Fortuoso Soto:Se sabe que el infortunado Fortuoso Soto iba de regreso a su hogar por el Camino a Las Quemas, hoy Las Quemas la cual es la prolongación de la calle Vicente Pérez Rosales. 

 
 

En dichos años, se dice que 1924, no existía vías terrestres por dicha área, ya que era campo y justamente la calle Vicente Pérez Rosales era el fin del sector poniente de Puerto Montt.Para acceder al sector Las Quemas (Salto de las Quemas), se accedía por senderos para caballo entre la vegetación y justamente era la forma de estos lugares que se prestaban para perpetrar asaltos a los borrachos jinetes que provenían de prostíbulos y bares clandestinos del citado barrio.Este era el caso de Fortuoso Soto, quien luego de haber gastado bastante entre prostitutas y alcohol regresaba a su hogar con ochenta centavos en los bolsillos, y al llegar al sector de la actual intersección de las calles Vicente Pérez Rosales y Las Quemas, fue interceptado por un grupo de individuos (se dice que eran 4 o 5), durante una noche oscura y fría para asaltarle. 

 
 

Aquí muere el hecho de sangre y nace la leyenda, a partir de los misterios que encierran su muerte para robarle unos míseros centavos y el ensañamiento con su víctima.Cuenta la crónica de la época que estando elegido de juez para la ciudad don Estanislao Téllez, y que aún no asumía el cargo, debieron llamar a un magistrado en ejercicio para levantar el cuerpo, aumentando así la connotación que tuvo la muerte, pues habría estado el cadáver en el suelo varios días hasta recibida la orden y presencia del magistrado.

 
 

El ataque recibido con golpes y un sinnúmero de heridas corto punzantes, llegando al extremo de haberle extraído la lengua, hacen incomprensible un móvil coherente para el simple asalto y robo para haber recibido tal maltrato que le provocó la muerte y posteriormente el ensañamiento con el cadáver.Se dice que Fortuoso era un asiduo parroquiano de los bares de la época en el barrio Bellavista, y que tenía mucho éxito y fama entre las mujeres del ambiente bohemio, y que a partir de ello se podría construir un móvil para el hecho de sangre que generó tal impacto y consternación en la ciudad en una época en que no tendría más de 10.000 habitantes y que por lo tanto la gente en general se conocía.

La última vez que se le vio, y previo a su muerte Fortuoso habría salido del bar El Palomar, desde donde se inició la investigación policíaca extendida por toda la ciudad, la cual nunca logró dar con el paradero e identidad de los verdaderos responsables, quedando impune tal crimen, y desde donde nacen todos los poderes que se le atribuyen de manera póstuma a Fortuoso.

 

Se dice que rondaba en el lugar su fantasma (o ánima en pena) y que protegía a los jinetes que regresaban a sus hogares en la noche de Puerto Montt, y que esa protección habría eliminado por completo la habitualidad con que se perpetraban asaltos en el sector en respuesta a que su alma no descansa en paz por la injusticia cometida a raíz de su violenta muerte.

 

Un par de años después de su muerte, por allá en el 1926, se construyó la primera casa animita en el área donde se encontró su cuerpo y sobre el cual descansan los poderes que concede a quien le encienda velas, encomiende sus destinos sin distinguir de credo o religión, y que en agradecimiento le han construido más casitas y un sinnúmero de placas recordatorias, algunas de las cuales aún sobreviven luego del corte de los inmensos árboles que rodeaban el emplazamiento.Sin duda esta leyenda puertomontina, es una de las ánimas más famosas de nuestro país comparable con otras como la Difunta Correa.